Alf: Una ética sin parodias
**He estado viendo de nuevo la serie Alf, y me sigue haciendo reflexionar tal cual en el 2006 cuando escribí este texto que publicó la revista Posdata. Aunque podría verse exagerada mi interpretación, pienso que el texto desentraña algunos asuntos que están insertos en esta comedia inteligente de Tom Patchett y Paul Fusco que en México no ha sido lo suficientemente comprendida, hoy es cosa del pasado pero definitivamente una de los pocas “artworks” en televisión.
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Alf: Una ética sin parodias
por Ángel Sánchez Borges
1.-Desde Mellmac
ALF es un extraterrestre que llega a la tierra y es adoptado por una familia de clase media americana , cuya vida se ve transformada por la llegada del de Mellmac, planeta animalizado , que no super desarrollado de donde proviene el monigote, mitad oso hormiguero, mitad pene.
La cuestión es que la familia compuesta por el hombre de la casa, el ama de casa , la adolescente ingenua y el niño encantador, tiene la oportunidad de vivir una vida rompiendo las reglas del conservadurismo norteamericano al mantener un secreto, so pena de ser descubiertos por el big brother “inteligencia-policia secreta-investigadores de la Nasa”.
La vida ordinaria es mantenida, pero ahora condimentada por el absurdo de tener como huesped un ser de otro planeta , así que el “alien” desata el sinsentido de la vida cotidiana , convirtiéndose en un irrefrenable pero reflexivo consumidor , a la vez mediátizado de lo humano a través de la televisión, como literal por su compulsión alimenticia, ya que tiene varios estómagos y finalmente en apuntador razonable, y en todo sentido ético del “everyday life” que a pesar de la extraordinareidad del suceso, “debe” guiar a esa familia.
2.-Nadie puede vivir con un monstruo
Tom Patchett es el creador y productor de esta serie televisiva que se transmitió en los años ochenta y que llegó a las pantallas de México y en su época no desató reflexión alguna. La serie no es común y ahora que se ha retransmitido a través de Nickelodeon en emisión nocturna, nos recuerda que Alf fue el antecedente del “humor agrio” y directo de “Los Simpsons”. Pero como todo pertenece a su época , mientras que la serie creada por Matt Groening explora en la televisión actual para niños el cinismo al desnudo, y en donde la violencia de la cotidianeidad es superada por la crueldad de la mediocridad de Homero, la impasible otredad de Bart, el recurso post moderno pero a la vez emblemático del fin del sueño de la modernidad reflexiva en Lisa y el incuestionable segundo plano eterno de Marsh; en Alf, todo eso se maneja de otra forma.
Alf es un apuntador de la cotidianeidad, encontrando el absurdo en el accionar de sí y de los demás, pero representando el juego de ida y venida, porque aunque hace explotar el sinsentido de una forma premeditada, al mismo tiempo recurre al retorno consciente de lo obvio, y entonces explora los dos polos del humor. Asesta la imposibilidad para hacer romper lo cotidiano, pero luego se cierne a lo posible porque al mismo tiempo protege el “status quo” de su familia adoptiva. La verdadera amenaza en Alf es justamente la incursión opresiva del “establishment” político-militar, y entonces la normalidad de su familia no es canjeada por el completo desenfreno del personaje.
Así el teatro de su especificidad alienígena se vive como virtud privada, y lo que es público aquí es el vicio. Su familia mantiene un secreto que los hace más felíces y les convoca a vivir sus días de una forma en la que nadie más que ellos lo viven. El famoso “in-door life” que está relacionando en este esquema moral como el “vicio privado” es en ellos la práctica y constatación de una ética que no está sujeta a la parodia.
3.-La otredad y el valor
Alf vive en el encierro práctico, aunque se escapa en ocasiones, pero las más de las veces en un arranque de chantaje sentimental. Alf tiene a la mano el mejor esquema del mundo en el que vive, la televisión, y en segundo plano los programas de la televisión: series, concursos, personajes públicos de la pantalla o “talking heads” . Alf come todo el tiempo, ve la televisión todo el tiempo, amenaza con engullirse al gato, se inventa hobbies o busca trabajo basado en las prácticas de lo humano porque se nutre de lo que en la televisión se manifiesta como verdadero, rompe con las reglas del hogar pero luego se arrepiente, da consejos a los miembros de la familia y de paso pone énfasis todo el tiempo, en otro tipo de chantaje, que él, es un extraterrestre.
La familia por su parte actúa como si fuera normal tener a Alf en casa, con la previsión casi inconsciente de que si Alf es descubierto entonces todo devendría una crisis. Esa amenaza de crisis es emocional, pero también es una crisis política en un cierto sentido, es una crisis social en otro. Adelantando la cuestión de la lealtad a los principios de los Estados Unidos, la familia cumple a cabalidad su papel, el padre empleado, la madre empleada, los hijos, sin tachas; pero su crimen flota en el aire,no denunciar al invasor, entonces se convierten en una especie de héroes políticos por su postura contraria a la “línea” de vida común.
Alf y la familia se reservan su diferencia al interior del hogar y es ahí donde la virtud de estos miembros se aplica cabal en la solución de los problemas, no como quien lava la ropa sucia en casa, sino al contario, se dan el lujo de practicar una ética de la convivencia y de la tolerancia que no se encuentra afuera. Los enemigos de Alf son los mismos que los de esta Familia, porque en este in-door virtuoso el cinismo de Alf es el contrario del abuso disfrazado de convivencia en la socialidad general. Por eso se evita una ruptura radical del código ético en Alf porque sería la continuidad del abuso externo del que han escapado. En Alf está siempre la tentación de romper este nuevo código ético, pero el mismo Alf se encarga de restituírlo al final de cada capítulo y lo hace para demostrarse a sí y de paso evidenciarles a los demás que ello les ha brindado una apertura , transformando la exigencia de plausibilidad que exige el mundo externo, en un esquema de vida nuevo que los hace precisamente y de una vez por todas diferentes.

4.-El mundo devenido fábula
No hay fábula en Alf porque no hay generalidad moral en Alf. El mundo devenido fábula de Nietzche es justamente el mundo en el cual la generalidad de valores se ha impuesto como verdad. El nietzcheano Alf es particularidad virtuosa, por eso la serie evita ser una serie para adultos. Con Alf el niño salta de felicidad ante este absurdo mientras que el adulto no teme ser un Alf, es decir, siempre inexacto, siempre imposibilitado.
En los Simpsons, esta cuestión es resuelta como un asunto de imposibilidad de decodificación, y el cinismo es una exacerbación de lo fabulado. La risa es cruda en el terror social y entonces el adulto Homero , sólo puede utilizar su mediocridad como un recordatorio funesto de la fábula devenida verdad. Es decir, se desvincula de su propia posibilidad, abriendo la herida una y otra vez,porque la fábula de la experiencia social general está completamente integrada en sus fallas personales y en el absurdo sólo reside un viejo conocido: el nihilismo parcial.
En cambio la Familia en Alf representa la figura del infante exigido todo el tiempo por la congruencia de ese vicio público que es la fábula de la generalidad, mientras que Alf representa la figura del adulto “responsable” en el sentido de esa ética de la particularidad que es decodificación del rumbo; por eso no los puede llevar de la mano al absurdo pleno,porque los llevaría hacia la “perdición” de la moral general que ya han evitado desde el momento en que tienen un extra terrestre en casa, es decir, su perdición es caer en la fábula.
Alf nos dirige en cambio por la valoración implícita de la comunidad de sentido adquirido, es el valor de lo encontrado en la diferencia de las prácticas y las posturas, es al mismo tiempo una ética posmoderna porque niega que la generalidad social pueda pautar acaso un suelo común de valores, pero es una ética de la reconsideración moderna , de hacerse evidente en la puesta en crisis constante de las valoraciones para la consecución parcial, provisional de la socialidad. Por ende, Alf es un nihilista conscuente.
Homero es un nihilista parcial ,porque la sobresaturación de sentidos sin decodificación posible, extrema la figura de una forma patética y en último caso paródica de la imposibilidad, es una ética de la pasividad en donde la voluntad de poder continúa imponiéndose , Homero es su víctima. Alf es un nihilista consecuente porque en el ejericico de la ruptura y reconstrucción constante , afirma la imposibilidad total dirigiéndose por una ética de la acción nihilista: la única forma de resistirse a la voluntad de poder de la socialidad externa , es practicando en todo caso ese ir y venir entre el orden parcial y el desorden, lo que en el juego constante prepara perfectamente para vivir sin verdades.
