Monterrey: hundida en su propia herida

“y vas apartando a golpes tus dolores nene
y así, vas a ser el más premiado de la morgue nene
porque estás hundido en tu propia herida”
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
El verdadero símbolo de nuestra insensatez social y ciudadana ha sido, es y será el Río Santa Catarina; el hecho de que nuestra ciudad esté dividida por un cauce seco no nos recuerda a menudo que es el más claro signo de como nos hemos succionado nuestro propio entorno, sino que lo convertimos en un rastro estilizado de nuestra despreocupación, de nuestra rapacidad cotidiana, hacemos de nuestra derrota un emblema, que no nos trastorna sino cuando se llena de agua, que muerde el asfalto y cuya vertiente resuena pura y simple como un desproposito, es entonces que nos damos cuenta de lo anómalos que somos y tan a gusto que tomamos tal anomalía…edificamos por encima de nuestros desastres provocados, no los resarcimos.
Este inicio de julio del 2010 sin embargo algo se agrega con la inundación y con el desastre subsecuente, esta lluvia intensa como puyazo nos enfrenta a una fragilidad con la que hemos estado jugando como si no fueramos nosotros mismos los que nos hemos ido apuntalando dicha condición, el límite de nuestro quiebre como sociedad, la rutpura que hemos practicado con tanto ahinco, desdoblándonos en inseguros individuos sobrepuestos unos a otros, abandonándonos en común, haciendo como que vivimos en una ciudad a la que deploramos de una u otra forma, porque no es otra cosa la que revelan esos sueños de pequeño-grandeza en una autosuficiencia espantosa que han deshecho esta ciudad.
El río nos disecciona, no nos divide, nos abre en canal, nos descubre la entraña que ha albergado en sus seno una serie de fenómenos que sentíamos exógenos pero que incuban en nosotros, los regiomontanos auto asimilados, tan llanos, tan novedosos pero decrépitos, igual la soberbia y despiadada pira san petrina como la despistada y autocomplaciente por no decir francamente pendeja izquierdita gritona y activista ajonjolí de todas las griterías, solita, desangelada, solita, igual de autárquica, tan víctima de lo publicitario al revés, mamoncita, fútil, culera pues, como Monterrey en general, pues…
El cadaver que emerge de estos lodos es el de la ciudad completa, ajena a sí misma pero ahora sí revelada como causa de su propio mal… su cabeza desmembrada hablando sola, esa medusa que incluye a los Medinas y Larrazabales y Mauricios, y el vástago de “Don Halconzo” moviendo los hilos de lo policiaco-criminal, que se revelan como las venas que alimentaban en “lo seco y en lo oscuro” el verdadero reparto de utilizades de una ciudad y sus alrededores que ya no les sirve para nada como ciudad sino como cloaca bien administrada; así que del agua emerge ese organismo ahora sí descarnado.
Monterrey ya no existe desde antes de Alex, no es preocupación de sus élites económicas y no es prioridad para sus políticos, es sólo reducto de influencia y eje de acción para sus “proyectos”; esto lo habíamos discutido en varios lugares, ya habíamos hablado del abandono progresivo de sus zonas urbanas centrales, las cuales existen sólo como indicativo geográfico pero no como espacio público, de ahí que como habíamos expresado, venía el plan del megaproyecto (VER ESTA NOTA PREVIA DE EL ADVERSARIO) de nueva ciudad a partir de La Pastora y el Parque Fundidora, que se iba a adjudicar los Condominios Constitución y cercanías…por otra parte el secreto pacto de poner el dedo en la llaga sobre la creciente criminalización de la Colonia Independencia para sacar de nuevo a flote aquel viejo tema del desalojo masivo de la Loma Larga…bueno, ahora ante el desastre quizás un poco de lentitud en ese proceso sobrevenga y claro, entendamos que la fractura y desaparición de la Avenida Constitución es ya el mejor indicativo de que por cierto Monterrey como la conocíamos y como la querían ver, ha desaparecido…al fin.
Este verano será uno de los peores, humeante pantano del que no emergerá, porque está más que atascada enraizada en la arena movediza, una sociedad a la que le bastarán los centros de acopio y la mamada usual de teletones y conciertucos “por los daminificados”, de nuevo todo simulación, de tal forma que el titeresco abuso del que nos previene César Valdéz, tendrá lugar a como de lugar, además de que mi querido César, el cadaver que ya era tal cuando sobrevino la inundación era la misma ciudad, y con claras huellas de tortura, tal como lo practican, no sólo los narcos y los policias, sino las crudas huellas de una paliza que sus instituciones públicas y privadas le han ido infligiendo, pian pianito, esa ciudad a la que han mantenido aplacadita, ignorante e ignorada, cara pero abaratada en la razón y tergiversada por doquier, humeante cadaver de ciudad.
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Por cierto, no había escrito algo que me había venido a la mente hace tiempo y se trata justamente del asunto de la muerte de los estudiantes del Tec de Monterrey y el de la muerte del estudiante capitalino de Psicología en la UANL; independientemente de que uno y otro caso no son similares, del primero sabemos por donde va la pelota pero del segundo al parecer es un crimen “copycat” con las “técnicas” del narco al que las autoridades locales rehusan dar seguimiento a pesar de la insistencia de las autoridades de la UNAM.
Pero ambos casos tienen un común denominador: el poco peso específico que puede tener una institución “civil” y por cierto educativa y universitaria a esos niveles, respecto a las formas y acciones de las autoridades militares y políticas de este país…si ello no es el signo de una descomposición real de las cosas no se como llemarle entonces y creo que es evidente que no interpretarlo como grave y acuciante, es un peor signo,el de una debilidad autoinfligida…por el miedo.
Ahora bien, en el caso del asunto Tec, al mismo tiempo que se puede hacer una interpretación de cómo el poder de sus consejeros y sus relaciones con las esferas de control social y político de México le impidieron a Rangel Sostmann exigir cuentas más claras a la cúpula castrense y al mismo gobierno del país, las cuáles estarían en la agenda del ex-rector luego de los sucesos del 19 de marzo; pero también debieramos analizar la forma que el ITESM como institución ha fomentado también en este mismo contexto la cerrazon, el exclusivismo y el privilegio respecto a su sociedad, convirtiéndose petulantemente en un “think-tank” prescriptivo pero al final de cuentas conscuente con el estado de cosas, en vez de interpretar las condiciones y tratar de revertirlas ya que a luces su influencia social pudiera haber exigido desde hace tiempo otro tipo de cuentas a los poderes: desde el asesinato de Colosio hasta el cuestionamiento de la acción militar en Oaxaca pasando por toda esa historia fatídica social y política, hundida hasta el copete en la criminalidad de Estado que nos acompaña desde siempre…
…es obvio por ende que el Tec de Monterrey no puede pedir explicaciones más profundas y convertirse en eje de un reclamo social como de cierta forma lo pidieron algunos alumnos que vieron frustradas aún más su falta de injerencia en la toma de postura oficial del ITESM ante la muerte de sus compañeros. Pero los alumnos del Tec estaban convencidos de que debían iniciar un proceso, no sólo de reclamo y en busca de razones, sino también de apertura, es decir, el Campus y la Institución deberían estar más abiertas a lo que acontece “ahí afuera”…de pronto algunos alumnos de prepa incluso sintieron que su institución educativa los estaba engañando, y vaya que al paso de las décadas no hay mejor ejemplo para caracterizar la polaridad tan marcada en la vida regiomontana que la pertenencia y/o no pertenencia al Tec de Monterrey.
Inclusive durante muchos años pertenecer a esta sociedad estaba determinado por estar o no estar en el Tec, pero en los 90, ni siquiera ante el embate de las Universidades Fast Food (UFF) el Tec decidió abrirse efectivamente a su contexto, se entrampó aún más, creó su propio modelo de UFF, exilió su proyecto de la Cátedra Alfonso Reyes en el DF, que era su proyecto “cultural y introducción a la ética y a la críticia-autocrítica a nivel sociopolítico” y llevó al buenazo de Rafa Sostmann a declarar que en México la Universidad Pública ya no tenía sentido, quizás apresurado por el papel de la UANL; vaya forma de consecuentar tal crítica, por cierto una UANL que ni siquiera expresó condolencias por los estudiantes masacrados a las puertas del Campus Monterrey.
2010 es definitivamente el año en que nos vimos al espejo y encontramos nuestro propio cadaver, George A. Romero tendría un set natural y sin retoques, cuasi poético…pero para los regiomontanos es la prueba de que ante este trastorno y sin la preparación adecuada para enfrentarlo, lo que nos queda serán quizás unos 10 años más de oprobio, de fábula oscura, de encierro, porque si los balazos en las calles y los bloqueos en las avenidas nos habían devuelto a la privacía tan bien atesorada, la destrucción de las calles y el resto de ciudad que nos dejó Alex, completan el cuadro de ámbitos sociales amedrentados, deslizados al fondo…ese atolladero tan poco temido es ahora leit motiv obligado y ecosistema…claro en el que reinará incuestionable desde las 7 pm de todos los días el Arquitecto Benavides.