FUTBOL MUNDIAL VS. FUTBOL GLOBAL

El Mundial tetra anual ya no tiene sentido, Sudáfrica está mostrando que las selecciones nacionales no expresan el futbol global, el verdadero mundial se juega ya anualmente y es la Champions League, como lo dijo Mouriño. La Champions es la verdadera frontera donde se divide la élite del futbol global y el resto que sigue siendo el “futbol mundial”: nuevos ricos globales, contra viejos pobres mundiales: los rusos y los texanos megamillonarios que son dueños del futbol inglés vs. todos los demás.
El futbol global se crea en una especie de “hipertemporalidad presente” y el paso de 4 años no es una radiografía sino una fotografía añeja de lo que en realidad acontece temporada tras temporada en las ligas europeas.
Lo multiétnico, las nacionalizaciones de extranjeros, la preeminencia de los descendientes de los antiguos colonizados, que ahora tienen en sus manos el trabajo sucio de mantener el futbol en ese punto de hipertemporalidad, nuevos “working class heroes” sobre-tecnificados y sobrexpuestos; no es sin embargo el crisol de lo multiétnico lo que lo ha llevado al futbol a cambiar, es la especulación financiera y el sobre ejercicio de la estrategia que ha hecho a los jugadores fichas “megatléticas” funcionales e intercambiables.
Los clubes de alto nivel están endeudados y son los bancos los que determinan el manejo de las inversiones de tal forma que aseguren con cada gran cantidad producto de la transacción con tal o cual crack, aminorar la carga de deudas, así por igual el Manchester United y/o el Real Madrid.
Ya algunos economistas han señalado los peligros de excederse en la compra de jugadores como el Madrid lo hizo cuando adquirió a Christiano Ronaldo y a Benzemá, dos jugadores que sin embargo no tienen obligación de rendir en sus selecciones sino en sus clubes, en la cancha por igual que en el día a día de la publicidad y los medios especializados.
Messi lo expresa claramente, un jugador hecho fuera de su país, un niño prodigio descubierto por traficantes de piernas e intervenido por una marca registrada sin haber jugado jamás en su país. En este instante el mundo del futbol se basa en esa clase de descubrimientos, y los grandes clubes hacen emigrar a familias enteras con tal de asegurarse que uno que otro chiquillo vaya de sus fuerzas básicas a las grandes transacciones sin pasar por el “tejemaneje” de clubes tercermundistas y ligas “cancheras” en Africa y Sudamérica principalmente.
Sudáfrica muestra como en este deporte lo Nacional no tiene ya sentido, es una gran mentira que se estén enfrentando identidades geopolíticas a través de un balón; en un mundo que día con día mina esta idea de lo nacional como identidad y pertenencia y un mercado que privilegia la no ligazón, el desarraigo, el futbol mundial es hoy una especie de punto de fuga, un instante que trata de cristalizar lo inaplacable: en otras palabras el Mundial es hoy algo obsoleto que no tiene nada de actualidad y sí mucho de habitual, por eso Rooney y Anelka, etc. no juegan a nada, la casaca nacional no es sinónimo de compromiso, hay tanto desgaste físico y tanto en juego en cada partido de la liga inglesa y de las copas, que cuando llega el mundial lo que estos ultra deportistas hacen es integrar un circo en donde algunas gracias se verán pero sus mejores malabares están reservados para los escenarios en donde manda la “real politik” del soccer.
En el presente desterritorializado del futbol, lo nacional sólo se expresa como representación en el himno nacional y en la parafernalia patriotera y chauvinista, mucho más claramente en la experiencia latinoamericana, ya el juego es otro cuento, así notoriamente en este mundial, los héroes aburren porque ellos mismos están aburridos, hacen como que trabajan porque van a tener que regresar a trabajar de verdad, en agosto; esta famosa cita de cada cuatro años nomás los está distrayendo de sus preocupaciones reales…