¿JUGUETES INTELIGENTES O JUGUETES TONTOS?: el caso de la guitarra controlador de Daniel Lara Ballesteros.

LEG-itar from daniel lara on Vimeo.

Por Ángel Sánchez Borges

To put the matter in its bluntest form,
it appears that the more technology is thrown
at the problem, the more boring the results.
Bob Ostertag

En una pieza de Mario de Vega que presentó en Transitio MX 2005, que disparaba samplers a altas velocidades con muñequitos de peluche, la cosa no parecía en serio pero la jugada era esta, había una cámara y una luz que iluminaba a los muñequitos que eran de diversos materiales y de diverso color; lo que hacía el “pacth” en Max/Msp era crear una especie de “patrón de lectura” según la iluminación, el sombreado y la forma en que el material reflejaba la luz de la cámara y hacer de esto un “mensaje” para el comportamiento del patch. Por cierto que no era lo mismo el patrón de un dinosaurio verde de plástico que el de un osito café de lana, por decirlo así. El ejemplo no sobra pero, en el caso de las guitarras eléctricas por ejemplo una Stratocaster o una Les Paul, la cualidad y calidad de la madera y el tamaño del mástil tiene una relación directa con la vibración específica de la cuerda y por ende en la presencia que tiene esa vibración que es captada por la pastilla electromagnética.

En el caso de la guitarra de Lego de Daniel Lara Ballesteros, hay un punto muerto, una circunstancia no-comunicativa y no programática entre el material y la función, es decir, el plástico tiene pegado el sensor o el “trigger” , que  podría estar por igual pegado sobre  un bloque de concreto o plastilina cerámica,  por lo que se da una  separación entre “diseño y función”  lo que nos pone en el mejor de los casos ante un “capricho” performático que no tiene nada que ver con la complejidad o no complejidad tecnológica del aparato.

 Hay una especie de engaño que este instrumento “único”  expresa. Porque quiere enfocarse  en su armadura y no en su accionar, es decir, pretende ser un juguete tonto (por eso la elección en la inutilidad del Lego como realidad artística objetual, una negación de la utilidad de la manufactura ) que se revele inteligente (es decir que muestre que incluso la inutilidad objetual, con la debida complejidad programática a su lado, con la habilidad conectiva y comunicativa de un sistema digital lo valida artísticamente en un segundo nivel, más allá de la percepción común).

Este es el problema, es el sistema digital el que a final de cuentas se pretende por encima del objeto y se ve separado del objeto, porque por ejemplo en el objeto no se revela el “canvas” de samplers y/o procesos de síntesis que están ligados al performance, el sistema digital queda como no tocado por la inutilidad del juguete, es opaco en el juguete, hace aparecer al juguete como “mágico”, porque para el público no entrenado en la cuestión básica de entender los controladores e interfaces como controles de algo que está preprogramado en su base, pretende hacerles entender desde el juguete tonto lo inalcanzable y secreto de la lógica y por ende de la inteligencia de la programación.


En el mundo de los controladores consuetudinarios como el Wii y otros Axis Controllers como el mismo iPhone, en el mundo del MIDI y del Open Sound Control la clave está en que revelan tal cual, abiertamente, la cuestión de que el usuario/productor  tiene que llenar el hueco por detrás, llenar justamente lo que  pretende controlar con habilidades programáticas en Pure Data o en Max/Msp, etc. Lo que hace abierto el esquema de conectividad a la comprensión de que el controlador por sí mismo sólo controla la preprogramación de algo que no le compele en primera instancia, es básico incluso en el Lemur. El control remoto universal de las televisiones y DVD´s hace más desnuda esta problemática. Pero existen también los controladores contrarios como  Tenori-On, que son también generadores en sí mismos, por lo que responden en su cerradura objetual a su autonomía como procesadores, de tal forma que también se pueden contar como proyectos de apertura creacional dirigida desde el contenido de lo programático, lo que ahí si resulta en una imbricación fuerte, o regulada en sí misma de objetualidad y programación.



Un instrumento único traza un camino único, se convierte en la antítesis del sistema de producción masivo pero no como una salida sino como un obstáculo, porque en el mundo de los controladores comerciales masivos, diversificados en su diseño, e igual de innecesarios en algun momento, sin embargo se traza justamente el camino para la comprensión abierta del sistema de producción audiovisual como un terreno para ejercer la creatividad individual y colectiva al nivel del  “contenido” , es decir, crear el árbol programático por el que vas a complementar el avance de las artes digitales  o superarlas en el resultado creacional.

En el controlador guitarra de Lego de Lara Ballesteros, lo que comienza como una “broma constructiva” y en oposición a la imposición mercadotécnica  (hacer de Lego una guitarra-controlador en oposición a una guitarra MIDI comercial)  se convierte en un atolladero técnico y artístico a la vez, supone un enorme esfuerzo en un objeto inútil y un enorme esfuerzo en una programación que podría ser activada desde un controlador común y corriente, al no vencer la separación y al no justificar más que para fines performáticos diferentes a los fines de lo programático, la otra-laudería se torna una broma en su propia contra ya que opta por ser simplemente un “totem caprichoso” por debajo de los procesos que siguen viéndose jerárquicamente superiores en relación con lo “real”, porque como lo dije en los comments de facebook, el totem podría fácilmente no controlar nada, o hacer como que controla cambios climáticos o el paso del día a la noche, después de todo es lo performático su necesidad, esa sería además una buena forma de desacralizar los procesos, oscuros, revelados sólo a la inteligencia del programador y una hermosa broma que comprenderíamos todos, ahí el Lego como material, opuesto a la madera sagrada, podría abrirnos efectivamente  al misterio de todos los sistemas ¿o no?.

Vean este último vídeo, es justamente una programación relativa a lo performático que a la vez opta por desobjetualizar completamente la pieza.

Y por último una interesante referencia sobre la importancia de la ingeniería computacional incluso en las barbies que se puede complementar con la lectura del texto completo de Bob Ostertag:

Vote For the Computer Engineer Barbie

Why Computer Music Sucks