Festivales en Monterrey 3: De lo que pudo haber sido y no fue

Por Ángel Sánchez Borges
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Un tornado arrasó a mi ciudad
y a mi jardín primitivo…
pero no…mejor no hablar de ciertas cosas
SUMO
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Muy extraña y aún más sintomática que de costumbre, está siendo la reacción de los “festivalistas” del pasado fin de semana quienes están tomando dos actitudes demasiado convenencieras: una es la mala lectura de la cobertura de los medios gringos al festival y otra es la búsqueda de culpables sobre el fallo del MtyMx. Ambas posturas me evidencian que precisamente mucha de la gente local fue, es y será un obstáculo para el verdadero “improvement” de una escena que quedó prácticamente “grogui sin respirar” (parafraseando a los redondos de ricota) después de estos dos fines de semana; pasemos lista pues.
El año pasado Issa Villarreal del Blog Música en Monterrey, daba consejos de como acercarse a los promotores en el SXSW de Austin y ser tomado en cuenta como artista mexicano que quería ofrecer sus demos; parecía como si el paraíso cobrara forma, ¡había una fórmula de pertenencia! Hoy enfatiza que Ricardo Garage y Todd P. los promotores deberán de darse cuenta que el D.I.Y. no es la coartada. Varios como Issa, que no son solamente blogeros o asiduos a la escena sino que también generan propuestas, jamás fueron capaces de acercársele a Ricardo y plantearle desde el inicio posibiidades de mejora del plan original o ya de plano, aconsejarle que no se fuera por el full de tres días en un espacio que se percibía iba a quedar grande.
No, estos blogeros-scenesters se adscribieron a la jugada sin un sólo ánimo crítico, parecía que su paraíso finalmente cobraríaa forma sin tener que usar su visa, en muchos sentidos dejaron solos a los chicos del Garage, es decir, solos en cierta forma, veían el esfuerzo como un beneficio común, no como una responsabildiad común. Así pasó con las bandas, todos pensaron que iban a vivir su momento de adscripción a una línea de trabajo que en Brooklyn le da mucho resultado a Todd P. pero porque éste ha construido una red, de creadores, de venues, de bandas, de asiduos, de ayudantes, etc.
Aquí todos, acríticos, querían su caja de miel, algunos participaron vendiendo chelas o ayudando en la puerta, pero la mayoría se fue de “indie substar” , le dejaron el paquete a Ricardo y a Leila y al staff usual del Garage y hoy deciden hacer mutis y plantearse que sí que todo fracaso por la fantasía DIY de P. y de Richy, ahora sí dicen que no hubo coordinación, hubo gente como Moe que se atrevió incluso a no tocar una tarde porque los monitores no servían, y a la siguiente tarde ahí estaba con otra de sus bandas burlándose de los pocos que habían diciendo que: “se siente muy bien jugar a Austin” ¿Por qué no tuvieron dignidad las bandas locales y le hiceron un paro al Garage para dignificar el festival y al ver que había más de dos horas de retraso en el cartel, no fueron para cancelar su parte y darle lugar a quienes no están aquí cada fin de semana?
Ah no, ahí los tenías en su pose de hiperensitivos, tirándose al suelo del escenario a plena media tarde como Adrián de Los Llamarada ante 30 personas, cuando el aburrimiento iba cobrando víctimas y las horas pasaban sin poder ver a los artistas de medio pelo para arriba que pometían un poco más, y claro que eran gringos, pero esa no es culpa del festival, a fin de cuentas ese era el cartel que la gente esperaba ver ¿o todo mundo estaba pensando en el gran show que les depararía Aléxico? La payasada colectiva de un escenario invadido con Andrew WK, era más un remedio para quitarse el frío y finalmente hacer algo como brincar porque las tarde-noches parecían eternas ante la basofia regiomontana “no new york wanna be”.
Pero nadie de los asiduos al Garage fue para recomendar desde la primera noche algunas medidas de emergencia, estas podrían haber sido mover el escenario a una zona más estable, ya que el lugar en donde estaba hacía inclinarse hacia los lados las tarimas, cosa que Los Planetas señalaron desde el principio y que más cobró riesgo cuando en la segunda noche la gente saltaba por encima de Andrew WK que más parecía un karaoke de la banda Timbiriche que otra cosa. Nadie fue para darse cuenta que los afters en Garage, después de sesiones eternas y vacías iban en detrimento de las horas de sueño del poco staff de Garage, cosa que los dejaba casi inaptos para rodar el día siguiente completo; ahí era donde la soldiaridad de scenester debía de haber surgido para “bien del futuro de la escena local”.
¿No percibió nadie desde la noche del sábado que eso iba a parar mal y haber cambiado de sede al mismo Garage, hubiera redignificado todo a tiempo? Lo más curioso es que varia gente que estaba ahí, esa primera noche, eran promotores de diversas partes de México…estaba por ejemplo Alfonso Muriedas, promotor Tijuanense que ha trabajado en festivales en España y que ha sido en los últimos años el encargado de producción de Mutek México y que les había enviado un correo desde antes al festival ofreciendo sus servicios gratis por apoyar a MtyMX, del que jamás recibió respuesta.
Porque ninguno de los “conocedores” de equipo de audio pudo servir de stage manager en un festival que a gritos pedía alguien que pudiera en los escenarios eficientar el cambio de bandas, sí, querían jugar a Austin pero que Austin les armara todo el patín. Por eso pienso que ahorita hablar mal del festival está de más, es curarse en salúd y es ser verdaderamente un obstáculo peor que lo que podría suponer gente como yo, a quien desde el principio tacharon de resentido y de envidioso, pero que nos atrevimos a señalar desde antes que tres días eran demasiado, que el line up no iba a ser atractivo de la forma en que lo estaban planeando, que no existía un equilibrio con respecto a una oferta de rock nacional de buen nivel en este momento (que nos expliquen el caso de Chiquita Violenta en MtyMx y de Los Amparito en Nrmal Fest).
A mí los críticos del festival a posteriori, y me refiero a la gente de la localidad que estuvo metida en el ajo, me parece de una cobardía imperdonable, igual me parecen quienes a pesar de estar leyendo las malas reseñas en los medios gringos como el NYT y el Village Voice, a pesar de estar leyendo como enfatizan la problemática, se dejen llevar por frases como: “It felt like it was Brooklyn” o peor tantito que piensen que no importa que las críticas sean malas, con tal de que esté hablando del festival. Sí los festivales pecaron de falta de inclusividad, de una oferta diversa, de una noción más realista de las condiciones culturales locales, los “scenesters” están pecando de acomodaticios, déjandos llevar por donde sopla el viento, en lugar de entablar una co-responsabildiad con el fracaso, le están endilgando el fracaso a los más golpeados con el intento, como lo fueron Ricardo y Leila.
¡Pero no! El fracaso es de todos, primero que nada porque el endeudamiento del Garage y la debacle de fuerzas físicas y morales que puede traer este proyecto fracasado le podría estar dando al traste al único espacio en la localidad que se ha atrevido a hacer algo diferente, es decir, su escenita podría estar viviendo sus últimos dìas. Si un espacio y una dinámica similar a la que llevaba el Garage, le daría digamos unos cinco años más de vida, en estas condiciones podría no recuperarse jamás, y los scenesters, como el público en general “they had just let them down” ¿Con quién cuentan en este instante? Yo tengo una propuesta inicial:
1.-Garage debe desembarzarse de sus seguidores hipsters y de sus asiduos indie y apostar por convertirse en un espacio musical para diferentes públicos (en edad sobre todo) con diversas propuestas (en estilos y en géneros); tiene que ser un espacio jóven para la música popular de diversos contextos en una ciudad de 5 millones de habitantes.
2.-Garage debe de comenzar a visualizar ser la sede en Monterrey de la creación efectivamente propositiva nacional antes de ser la sede de las giras de las bandas norteamericanas, y hacer un equilibrio entre una cosa y otra
3.-Garage debe de trabajar con promotores nacionales al igual que lo está haciendo con internacionales de tal forma que se adscriba a una red de proyectos culturales que lo beneficien y no sólo que lo utilicen.
4.-Garage debe de constituirse en una empresa cultural, con un equipo que esté diseñado para entablar relaciones y realizar tareas específicas, dividir las responsabilidades, extraer la mejor parte de las habilidades de sus trabajadores y no sólo ponerlos a vender chelas o a hacer la puerta.
5.-Garage debe de convertirse en un foro y no en el eje de un festival anual. La dinámica de foro permite a través del año HACER PÚBLICOS Y HACER CONCIENCIA COMPARTIDA EN, CON Y PARA LOS PÚBLICOS y hacer dinero para poder enfrentar de una forma más privilegiada una apuesta como la de un festival y este festival deberá ser en la siguiente entrega, una verdadera aportación a la cultura regional binacional, contando primero que nada con una estrategia de vinculación con empresas, gobiernos estatal y municipal, iniciativas binacionales y sobre todo con profesionales nacionales de la producción.
6.-Garage no debe de prolongar demasiado la cruda física, económica y moral que le supuso el fracaso del MtyMx y activar los cinco puntos anteriores cuanto antes, o de plano abandonar el barco y dejar a cada quien con su Monterrey de antes, que en el fondo creo que es lo que muchos desean.