CONARTE EN SU DELIRIO: el caso de la “duplicación de resultados”

Por Ángel Sánchez Borges

El delirio, o idea delirante, debe cumplir varios requisitos: ser una idea firmemente sostenida pero con fundamentos lógicos inadecuados, ser incorregible con la experiencia o con la demostración de su imposibilidad, ser inadecuada para el contexto cultural del sujeto que la sostiene.

Wikipedia

No hay mejor forma de calificar la situación en la que está cayendo el Consejo Para La Cultura y las Artes de Nuevo León, en relación a las justificaciones que da para asegurar que la duplicación de actas en los resultados de los apoyos Foneca 2010 no fue una manipulación de los mismos, sino como eso: un delirio.  Y es que independientemente de que haya sido como dicen que fue, el organismo no debería estar justificando a como de lugar algo que puede ser resuelto de mejor y más sencilla manera.

En el mismo momento en que existen dos versiones públicas de los resultados,  que hacen dudar sobre si  pudo haber o no  una manipulación para otorgar el apoyo a grupos de danza a Dolores Bernal, en ese mismo instante el CONARTE debe de dar por anulado el concurso y averiguar para estar seguros qué fue lo que sucedió, no prestarse a suspicacias y luego reconvocar al concurso y asegurarse que una comisión evalúe a los jurados para que estos pongan a reconsideración todas las propuestas.

En cambio el Conarte se está amparando en sí mismo para justificar a cualquier precio y avalar la decisión de los jurados aunque esto los arrastre con la  responsabilidad de la transa. Incluso utiliza a un jurado, Jaime Sierra para que salga en su defensa y escriba una carta que se publica en la misma página del Conarte como si este fuera el empleado indicado para hacerlo, o sea, el responsable de Conarte y no de la juramentación en un concurso.

Amparados en su delirio, porque al mismo tiempo aducen que la terminología los libera, al decir que no están obligados a publicar las actas de los jurados sino “los resultados”, es decir, que en relación al otorgamiento de recursos públicos ellos piensan que basta decir a quién le dan la lana sin mostrar realmente los documentos que amparan y responsabilizan con firmas esas decisiones, se salen por la tangente, haciendo cosas buenas que parecen malas, empezando por ahí.

El gran logro en la transparencia en el otorgamiento de becas que funciona en  Conaculta, en donde a los jurados les hacen un cuestionario y luego les hacen firmar una carta de responsabilidad ética pero que tiene efectos legales si se les comprueba que otorgan un apoyo indebidamente, es lo que aquí se están pasando por el arco del triunfo, porque Conarte no tiene lineamientos de ese tipo y  tanto Sierra como Claudia Lavista, en un momento determinado, si se están prestando a algo así,  lo único que están haciendo es caer en el peor de los desprestigios si no exigen al Conarte que tome una determinación extraordinaria y los libere de ese peso; no es su papel, y no les pagan para defender al organismo, simplemente les pagan para elegir un ganador en un concurso.

José Eugenio Sánchez, quien se dio cuenta del asunto de las “dos actas”  fue un observador muy agudo, él leyó un resultado el día 16 de enero del 2010 por la mañana (el concurso fue juramentado el día 15) y el lunes 18 vió otro resultado en el que se agregaba una línea y comprobó con el bendito software que es una especie de herramienta de historicidad incuestionable, que el PDF había sido hecho en diferentes fechas, aunque ellos insistan que lo hicieron a las 11:59 de la noche del día de la firma de las actas o sea del mismo día 15. Pero él pidió cuentas en una carta el día 11 de febrero, y  Leticia Herrera,  a la que no despidieron por este asunto pero que como buena “subalterna eterna” agacha la cabeza y se va con la mancha de haber permitido que la estigmatizaran como la omisa, ella misma le dice a José Eugenio en un mail del 24 de febrero a las 16 horas y 4 minutos:

la respuesta a tus inquietudes la redacté el mismo día que me dieron tu carta, pero recibí instrucciones de trabajo para diferir la respuesta porque deseábamos tener el acta del jurado con las firmas originales y estaba entonces en firmas en el df.

¿Cómo entonces?  ¿se juramenta un concurso por teléfono, sin firmas originales de los jurados foráneos y durante más de un mes esas actas están en un cajón sin ser avaladas?  ¿se pueden ir a firmas en otra ciudad, es decir, a los jurados foráneos les llega a su casa? ¿juran desde su casa y luego firman en su casa con tanto tiempo de diferencia? ¿Claudia Lavista estaba en Mazatlán cuando eligió al premiado y Jaime Sierra en Monterrey? ¿Vino Claudia Lavista a Monterrey o no? ¿Cuándo van a publicar el cheque que se le pagó y las facturas del avión y del hotel de Lavista?

Hasta donde yo tengo entendido, los jurados se deben reunir para deliberar un día específico en el que firman ante el organismo que ellos están avalando que se le otorgue el apoyo a un concursante, el organismo que convoca en este caso Conarte,  debe de asegurarse de que en ese momento se tomaron tales o cuáles decisiones, de tal forma que deja esas actas a disposición de un responsable que mientras no se publiquen debe de revisarlas a pié juntillas para que no vaya a haber ni siquiera un error de dedo en la versión que se hará publica, es decir, ese es su trabajo. Los resultados no pueden y no deben ser publicados hasta que estén avalados por firmas, ¡ porque si no no son oficiales pues ! ¿Se sabe de memoria los ganadores Jesús Rodriguez Olvera que puede estar seguro que hojas con firmas en Blanco no pueden ser sustraídas y modificadas? ¿Es Jesús Rodriguez el único responsable de manejar esos documentos o en el escritorio de quién permanecen protegidos hasta ser firmados?

Justamente, a todo ese desglose de problemas, que se les multiplican según sacan a relucir sus delirantes justificaciones, es a lo que se arriesgan cuando su responsabilidad es sanear el ambiente respecto a este asunto y evitar manchar al organismo, insisto, dando por anulado el concurso en el rubro, pero ahí viene otro problema, porque lo que mancha un asunto así es al concurso completo, es decir, al FONECA 2010 en su totalidad, y lo que finalmente está siendo considerado una nimiedad, “un error humano” como lo califica Rodríguez Olvera en su misiva a José Eugenio Sánchez del 25 de febrero a las 17:30 horas, podría convertirse en el atolladero más grande en el que se ha metido el Conarte.

Partamos de aqui, dice ahí  Jesús Rodríguez:

que no se trata de ninguna manera de información extemporánea

Primero, al haber aceptado que se dió ese error humano, es decir, que hubos dos resultados publicados, automáticamente el segundo es extemporáneo sin duda, pero si no tenían nada que ocultar, debieron de haber dado una fe de erratas para quien hubiese leído antes el resultado, tuvieron hasta antes del día 11 de febrero que recibieron la  carta de José Eugenio, ese día pudieron haber publicado de nuevo la fe de erratas, pero noooooo, se tardaron todavía 13 días en dar una respuesta que supuestamente ya tenían de antemano, aún así no dieron una fe de erratas pública, le contestaron personalmente a Sánchez cuando en todo caso es el pueblo de Nuevo León el que está siendo aparentemente engañado y aún así, le piden a Jaime Sierra, uno de los jurados, para que escriba una carta justificatoria y que es quien primero menciona a Dolores Bernal, siendo que Sánchez no estaba cuestionando la beca a tal o cual persona, sino la publicación anómala, por decir lo mismo que ellos, de dos resultados diferentes: explicación no pedida, acusación manifiesta, dice el dicho.

La cosa no termina aquí, el delirio no puede ser tolerado respecto a un organismo público, quizás puede ser tolerado en sus funcionarios, pero entonces no están capacitados para sobrellevar racionalmente un trabajo que debe dar respuesta a su ciudadanía.  El Fondo Estatal Para La Cultura y Las Artes tiene una participación federal con dinero provisto por el Conaculta, y una partida estatal. Las irregularidades que se cometan con recursos públicos deben de ser sancionadas según los lineamientos de las instancias que las ponen a disposición de los organismos y estos son responsables de asegurarse que los jurados están obrando bien, los recursos no los otorga el jurado, como dice Rodríguez Sepúlveda, sólo indica quién está capacitado artísticamente para recibir del organismo público ese dinero, por lo tanto, ahí termina su papel, luego de eso, cualquier error voluntario o involuntario en relación al otorgamiento de tal recurso, debe ser resuelto por el jurídico del organismo, y los ciudadanos podemos exigir que se llegue hasta las últimas consecuencias, en este caso lo primero es pedirle  al Conaculta, que es el representante público de la cultura a nivel federal, que pida un informe completo sobre el tema y tome una decisión en lo que compete al recurso federal que está quedando sujeto a duda sobre la transparencia con que se está otorgando, si se fincan responsabilidades los involucrados deberán de ser acusados ante la ley, por eso no le conviene a Jaime Sierra y a Caludia Lavista prestarse a tal cuento, y sobre todo no le conviene a Jesús Rodríguez Sepúlveda continuar con la defensa delirante.

Mi exigencia es que se anule por principio el concurso FONECA 2010, lo exijo como ciudadano y también como participante no premiado en esta edición ¿quién me dice que esta omisión no afectó otras áreas?  lo exijo como ex becario de Financiarte y ex becario de Jóvenes Creadores 2004-2005 del Fonca, así como ex becario del programa Residencias Artísticas 2006 Fonca-Hangar, ya que prácticas como tales podrían estar impidiendo que así como yo otros sean beneficiados honestamente por programas que cuestan mucho a la población mexicana. Pero además porque pone en duda la probidad de programas que han beneficiado a varias generaciones de artistas en este estado y en este país y eso para quienes hemos recibido esos recursos y la oportundiad de desarrollarnos en nuestro campo artístico, nos exige más que una responsabilidad indiviudal, una de carácter ciudadano.

Les dejo aquí además las cartas “justificatorias”, pónganle especial atención a la de Jaime Sierra, un jurado que por principio demuestra que no sabe manejar la sintáxis correcta en su texto, y que me impele a considerarlo aún más como parte de esta empresa delirante; y que en segundo lugar no puede siquiera dar alguna razón “estética” para justificar haberle otorgado una beca que podrá merecer Dolores Bernal, pero que ante este asunto, y en todo caso siendo beneficiada por un recurso que está en duda, debería de exigir también que se vuelva a poner a consideración el concurso ante otros jurados y que no se le relacione con alguna posible manipulación.

DESCARGAR AQUÍ LAS CARTAS Y EL ACTA DE JURADOS

Finalmente, anular el concurso y nombrar otros jurados para que resuelvan desde el principio todo de una buena nueva vez, le daría a Conarte la seguridad de que efectivamente ningún empleado, y ningún jurado obró mal, de tal manera que la misma ciudadanía podría estar tranquila de que esos pocos recursos destinados a la cultura están siendo bien aprovechados por ese núcelo social tan importante para el desarrollo social que es el arte y la cultura. ¿O no son esos los fines del organismo?

Post Scriptum

¿Estamos seguros de que jamás hubo una llamada telefónica de un tal Luis Nevárez a Jaime Sierra que tuvo como tema los resultados del Foneca 2010 y de ahí otra llamada de Sierra a Conarte que tendría como tema lo mismo?  Quizás, opinan varios, se dió antes de las 11:59 de la noche del 15 de enero, otros dicen que fue el sábado, pero nadie lo puede comprobar…¿o sí?

Post Scriptum 2

¿Estamos seguros de que jamás existió una llamada de alguien de Conarte a Mazatlán para asegurarle a Claudia Lavista que no se podía dejar desierto ningún área del concurso? …también, nadie lo puede comprobar ¿o sí?