¿Le llegó la hora a Iñaki Alzugaray?

La impericia en política cultural del gobierno de Natividad González Parás, así como en dos sexenios anteriores, la necesidad de mantener aguas calmas y no remover viejas problemáticas sobre qué hacer con TV  Radio Nuevo León, crearon un monstruo aparentemente inamovible en la figura de Iñaki Alzugaray al frente del sistema estatal de medios públicos.

Alzugaray se movió con eficacia para que se le fuera ratificando sin muchos cuestionamintos al paso de los años, ya que si algo sabe hacer es quedar bien indistintamente, sea el gobierno tricolor o albiazul. Con una forma de operar atrincherada, usando su bajo perfil político y sus habilidades en las correrías de la lambisconería efectiva en los pasillos del poder, Iñaki ha petrificado su dirección y al parecer la flojera (más que la eficacia del mismo Iñaki para convencer a sus jefes) de los mandatarios y jefes de comunicación es todo lo que ha bastado para que no se le toque.

Él aún director de TV Nuevo León y jefe de facto de Radio Nuevo León, ha navegado con bandera de inocente políticamente y piensa que su grado 0 de modernidad (porque no hay que olvidar que en términos reales tales medios operan muy por debajo del -1) le basta para que se le agradezca y se le mantenga al frente del sistema, pero la realidad es otra: Iñaki ha desarrollado una filosofía de la ineptitud elevada a potencia práctica y se jacta de lo suyo, enmedio de un casi abandono total de dichos medios (basta ver esas instalaciones y luego la barra de programación misma) e ignorar  las posibilidades más apremiantes que TV y Radio N.L. atesoran, es decir, porque los medios por si mismos no están agotados y pueden ser rescatados, pero la tarea de Iñaki ha sido precisamente retraer la fuerza efectiva que pudieran desplegar como medios culturales y públicos, y le ha convenido mantenerlos siendo una pálida sombra de lo que alguna vez dejaron entrever.

Iñaki es algo así como quien mantiene un enfermo entre la debacle completa y el grado de salúd conveniente para que le dejen el trabajo de enfermero, de tal forma que se ha erigido como incuestionable y sobre todo reinando casi en la soledad, manteniendo un grupo, más que de seguidores, de “lumpen” de la comunicación, que son los que ha mantenido a su lado, sin detenerse a ver que también provocó  un éxodo que desde hace años padece “el canal 28” y “opus 102”, de donde se han ido yendo personas con cierta visión, que trabajaron para el bien del canal y de la radio, para ponerlo en la dimensión en la que era posible desde los 80 y los 90.

De la confusión que padece, por lo mínimo desde hace más de una década el sistema de medios públicos nuevoleonés, Iñaki ha sido el único beneficiado, como sucedió que a río revuelto, generó una especie de toma de las instalaciones de Radio Nuevo León, cuando antes en la separación respecto al Canal 28, se había generado cierta saludable distancia, de tal manera operó una fusión de dudosa calidad ética y por cierto de evidente descomposición a nivel comunicacional, como lo demuestra el hecho de que ese conductor segundón llamado Ángel Robles hoy decida lo que sucede y lo que no en Radio Nuevo León, llevando las cosas a un nivel de empobrecimiento del que es posible que la radio pública no salga bien librada nunca.

Lo otro que ha beneficiado a Alzugaray Arregui es el casi nulo interés de la opinión pública acerca de los destinos del canal, nadie en Nuevo León ha decidido debatir el caso de estos medios, los profesionales de la comunicación lo ignoran, los académicos de la comunicación lo pasan por alto, el televidente y radioescuchas comunes, se valen de ellos como un motivo más en el espectro de transmisiones, etc.  También tiene relevancia el hecho de que los trabajadores del mismo sistema jamás hayan levantado una simple y sencilla expresión que muestre su descontento por estar trabajando en el sótano de cada administración que pasa y conformes con  unas migajas bien administraditas por su jefe y los dos o tres secuaces que lo flanquean.

Hace días que se comenta que el nuevo gobernador está ya analizando las opciones sobre el asunto del sistema estatal de medios públicos, y al parecer, según se rumora, Iñaki estaría saliendo finalmente de su atrincheramiento, dejando libre la cosa; y si bien esto no asegura que se tomará una decisión pertinente y que esto perfilará la mejora de las condiciones de estos medios, lo cierto es que como en el caso de la Orquesta Sinfónica de la UANL, es necesario ya un respiro, una cara nueva al frente de Radio y TV Nuevo León, aunque ojo, porque hay un peligro que acecha y que me obliga a plantearme la pregunta:

¿No es cierto que ese pequeño empoderado ahora al frente del Centro de las Artes soñaba desde hace tiempo con volver al Conarte y al mismo tiempo a Radio Nuevo León donde alguna vez tuvo un puesto? No estoy seguro que el carro completo con los rangelistas a bordo fuese la mejor de las soluciones a este drama sin final. Sombras nada más…