violencia es mentir
Sobre la antología de Arte Emergente de Rubén Gutiérrez, Fondo Editorial Nuevo León y UANL 2009
Por Ángel Sánchez Borges

Aún no ha sido presentada públicamente y dicha antología está ya causando muchas críticas y rumores; Rubén Gutiérez vuelve con uno de sus proyectos al vapor, centaveros como es su costumbre (la misma que lo alienta a pedir obra y dinero a cambio de promoción a artistas jóvenes) y ha lanzado sus ases, un listado de 8 (antes dije diez y oh pecado, soy un manipulador) artistas jóvenes que supuestamente representan lo importante en las artes locales del 2000 al 2010 (dice abajo Jiménez que no necesariamente son diez años los que se antologan, pero en todo caso lo importante no es el periodo sino la consecuencia en relación digamos con el presente).
De la mano de las ediciones de la UANL llega esta antología de arte contemporáneo regiomontano, una edición por lo menos polémica, pero que como lo he sostenido en algunas reuniones podría más bien llenarnos de esperanza, pues representa justamente un testimonio de las condiciones reales de las artes locales, y por ende abre un espacio efectivo por el cual superar dichas condiciones. El nivel tanto de antologación como de edición, y el reconocer su relativa importancia en un contexto como el nuestro, abre posibilidades de escabullirse de ello, de intentar atajos, de reconfigurar las relaciones sociales y culturales para poder poco a poco deshacerse de tales pequeñeces; esa es la tarea de los jóvenes artistas, no el conformarse con verse en libros hechos al vapor.
Por principio de cuentas la mentada antología revela claramente que en este instante enlistar una supuesta emergencia cultural queda de sobra, está perfectamente experimentado en esta década el deterioro cultural que sufre la ciudad y esto no lo palia una edición pseudo emblemática; los propios artistas incluidos no podrían decir que su trabajo ha sido fácil, que han sido impulsados por una realidad adecuada a sus aspiraciones, por un contexto comprensivo, son más bien 8 artistas a los que les ha tocado el alejamiento casi endémico de la formación institucional, han padecido la ignorancia de espacios de promoción que en otros momentos cuando menos impactaban algo en la ciudad y contra todo pronóstico han creado, algo, subrayemos, algo de obra.
De esto es lo que se vale Gutiérrez, el aparece como una opción cultural que se sobrepone a la carencia e indica lo que otros ignoran, se disfraza de atento para poder integrar un listado que le es conveniente, nadie de esos artistas lo cuestiona, ni como curador, ni como promotor, ni como artista; es una coartada de Rubén para poder medir temperaturas, y por cierto, para poder estar al lado y ser visible por si alguno de estos artistas realmente despunta; como lo hizo en la nota de El Norte (Vida 24 de junio del 2009) en el caso de la exposición en el Centro de las Artes de Jessica López, en donde se expresó como quien desde hace 10 años había no sólo acompañado sino impulsado la carrera de esta buena pintora.
No es tanto que una antología sea más bien en estas condiciones una mentira, un pretexto editorial que muchos otros en esta ciudad podrían fácilmente dilucidar y mostrar cuan innecesaria es, el problema es que antologar enmedio de una especie de debacle es un acto cuasi violento, es justamente la manera en que las instituciones culturales se pasan por el arco del triunfo la atención real a las condiciones imperantes y el reconocimiento de que su papel en este instante es mucho más difícil, no se trata sólo de operar eventos y generar como acto voluntarista representatividad, sino de cuestionarse a sí mismas y actuar más consecuentes, porque la ciudad se ha volcado hacia otros menesteres y las propias instituciones ya no tienen mucho qué decirles, entonces se inventan que con un listado de jóvenes creadores, entonces se cumple su cometido y completan la coartada de estar a la altura de su tiempo.
Una antología de 10 años ( o de 20 pues) de arte local en este instante no le dice nada a nuestra sociedad, por lo tanto abre precisamente la oportunidad para que esta sociedad, y otros artistas más alerta sobre las condiciones imperantes, se cuelen y decidan con otro tipo de acciones y otro tipo de experiencias compartidas, trazar líneas alternas y modificar visiones, que los públicos se pongan atentos y por cierto evidencien que no se tragan tales afirmaciones y tales cartas de buena salúd que suponen proyectos como el mencionado.
Como comentaba en reuniones en donde se hacía ya la crítica abierta de esta antología, es momento de que esas críticas se hagan públicas en más voces, que se enteren tanto los editores como el antologador que hay en la ciudad más focos cuestionadores que simples pasivos de la concordancia y de la dizque conciliación, pues esos mismos artistas antologados no opinan demasiado bien de la forma en que han sido incluidos, de cierta forma no es un privilegio estar ahí y saben que tal cual puede en el futuro más afectarles que beneficiarles, aunque definitivamente otros siguen pensando que los ha tocado la varita mágica que tiene Gutiérrez para saciar sus expectativas.
En suma, esta antología y los ejemplos ahí mostrados lo que abren es un sinfin de posibilidades por los que podría transitar el arte local en la década que empieza, primero que nada porque antologar en cierta forma es matar, normalizar, hacer del dominio público un trabajo que debería más bien situarse en lo álgido, y convenencieramente Gutiérrez ancla, desvirtua con su quietismo lo que debería ser una creación en movimiento como dicen de los Jóvenes Creadores en el Fonca, por cierto un ámbito en el cual cada vez vemos menos artistas nuevoleoneses, cuando en la década de los 90 y parte de la década del 2000 se dio un auge de becarios “regios” en varias disciplinas.
Vivir el presente es justamente jugarsela en el filo, estar creando y modificando las posturas en el tiempo posible, hacer que las obras y los intereses se decanten y se conviertan en otra cosa constantemente, es lo único que le dará vida a una cierta creación jóven, no adscribirse al discurso de un flojo intelectual que con algunas reuniones en casa y algunas comidas con cierta gente del arte nacional, aborda una catalogación y vende dizque protección en el medio; y si no me creen, que hablen los artistas, algunos de ellos los antologados, y que cuenten lo que saben de Rubén Gutiérrez, lo que les ha dicho sobre participar en Jóvenes Creadores, las exigencias que les ha hecho en los últimos años para que estén a su lado, creanme que comenzariamos muy bien esta década, por principio lavando algunas culpas y desenmascarando a quienes en la década pasada les ha beneficiado este deterioro cultural.