En Guadalajara…es.

Después de 11 días en Guadalajara me queda claro que en términos de reconfiguración cultural, esta ciudad está viviendo un renacer y se consolida como una gran opción para vivir. Puede que la zona de Chapultepec no represente realmente todo lo que es Guadalajara pero ese punto es un núcelo de lo que muchos tapatíos piensan y hacen de su ciudad.

En primer lugar los jóvenes, quienes recorren este área en bicicletas y activan con su consumo toda la zona, desde las cafeterías, los bares, los restaurantes; todos los días de la semana, de lunes a domingo, uno puede ver los espacios públicos y privados de este núcleo, llenos de gente, conversando, bebiendo, comiendo de as diferentes opciones que ofrece la zona.

Todo este paseo desde la Avenida México hasta Niños Héroes ofrece varias opciones para gustos varios, pero en esa diversidad no reside solamente el atractivo, sino en la manera en que día y noche, este punto es activado por la gente, y cómo tratan de vivificar la ciudad con prácticas que combinan el paseo con el consumo.

Hay de todo para comer, Tortas Europeas y Tacos de Sesos, Pozole y Gaspaccio; no hay tiendas demasiado lujosas aunque el Starbucks y la Converse estén obviamente agregados al paisaje. Por las calles aledañas al camellón se ven casas de los años 50 y 60 tapatíos, algunas joyas de la arquitectura urbana de Guadalajara. Los sábados por la noche el camellón se convierte en un tianguis y los domingos el área se reserva para el paseo familiar en bicicleta.

Los tapatíos asisten a este núcelo intentando rehacer su ciudad, en los años 90 Guadalajara estaba muerta, no ofrecía opciones, pero ahora aquí se reúnen los artistas, músicos, diseñadores, arquitectos, pero también los oficinistas y las amas de casa; mercados aledaños conectan el barrio chic con el barrio más popular y las calles desembocan hacia el centro de la ciudad, que también vive entre cafés, bares y fondas, la única manera de rescatar las ciudades del olvido, de la violencia, de la desconfianza, es rehaciéndolas en lo cotidiano.

Monterrey se está perdiendo no sólo por las armas y el miedo, sino por el desdén y el desprecio que políticos, empresarios y personas comunes practicamos diariamente respecto a nuestra ciudad. A nadie le ha importado que zonas como la Maria Luisa, el Obispado, la Purísima, la Vista Hermosa, Mitras, etc. que representarían algo así como la zona Chapultepec en Guadalajara y la Roma-Condesa-del Valle en el Distrito Federal, sean zonas abatidas, desmovilizadas, llenas de Notarías Públicas y Universidades Patito, calles solas, el pasado moderno mediato de la ciudad, sus años 50, 60, 70, descontinuados.

Tan sólo la Calle Padre Mier podría ser desde los Condominios Constitución hasta la Escuela Superior de Música, un paseo por el Monterrey de los últimos 30 años, en donde cohabitan la arquitectura norestense con el art decó, donde podrían los cafés montarse en terrazas abiertas, donde pasar las noches de verano bebiendo cerveza de barril y comiendo variedades regionales y cocina de diseño por igual. Donde las clases medias se vieran a los ojos y se reconocieran en sus conexiones con las clases populares y que rectificáramos hacia  una integración regional que  regeneraría la confianza, confianza en vernos como regiomontanos, crecidos al lado de coahuilenses, tamaulipecos, san luisinos…es decir, la gente que ha hecho esta ciudad y que ahora se está yendo a la mierda con ella.

Que nadie le eche la culpa al Narco, esta ciudad está en la debacle porque hemos operado sobre ella un abuso constante, no sólo ecológico, la debacle está al nivel de lo cotidiano,  y de eso tienen mucho la culpa nuestros supuestos grandes capitalistas de fama mundial, pero por dios, ¿dónde esta ese G-10? Tradicionalmente las élites hacen de su ciudad un mundo real, pero aquí hoy a nadie le importa hacer negocios con elementos de acción comunitaria, y los últimos 20 años han llevado a Monterrey a un retroceso social del que somos responsables muchos, no sólo los matones. ¿Dónde están los dizque mejores bisnes man del país? ¿dónde está el Monterrey de los previsores y de los ingenieros sociales? Aquí no hay ya empresas porque las empreas han decidido ser pequeñitas, administrar su capital enmedio de un basurero social;  aquí no hay ciudad porque los inversonistas se conforman con su tiendita y por eso nuestra cultura es abarrotera, tenemos veinte años comiendo donde cagamos.

Por ejemplo, ¿no es nuestra verdadera aportación a la cultura empresarial nacional  la cadena OXXO? , pronto será también un banco, es decir, como ¡¡¡¡Tienda de Raya!!!, triste figura para una clase empresarial que se vendía ante todo México como la más próspera,  la más pragmática, que estaba más allá del bien y del mal, que representaba la claridad de posturas frente al nacionalismo obtuso y a la mexicanidad ramplona. Pero a diez años de iniciado el siglo XXI, nos revelamos como una ciudad guiñapo, un pueblo acartonado con ínfulas de capital; recluídos en nuestros guettos, sean la Risca o Chipinque por igual, queriendo que el desastre cese sólo porque en algún momento debe de parar.

Monterrey es una ciudad que va muy por detrás de su tiempo, anclada al nivel de sus calles, y eso se comprueba luego de recorrer otras como las de Oaxaca o las de Guadalajara, en donde jóvenes empresarios están participando de su ciudad al nivel cotidiano, no esperando que la ciudad les de porque sí, sino integrando su interés al interés un tanto cuanto más contextual.  Por ejemplo la gente de la editorial Almadía en Oaxaca que coordina la Feria del Libro de esa ciudad y que tiene un proyecto literario de alto nivel, ¿En Monterrey qué editorial existe? ¿qué empresario en Monterrey puede vislumbrar que ello representaría una revitalización única en un momento espantoso? O en Guadalajara, los norteños de Estándar que llegaron de Ensenada a activar un lugar de música exprimental, cocina vegetariana a la mexicana y residencias artísticas, con precios ridículamente baratos y un sentido de la aproximación contextual único. Porque estos días de Feria del Libro en la Perla Tapatía no se viven sólo por la oferta de la cultura oficial, sino que eso se traduce en acción cultural day-by-day en otros frentes, más reales incluso.

Por cierto…y aquí termino porque me voy a Tijuana ¿Alguien vió ya en YouTube o la tele el espectáculo de Marionetas Gigantes en el centro de Guadalajara?  ¿No representa nuestro monote Luca, tan querido por nuestros administradores culturales, la mejor metáfora de nuestra triste condición? Abajo pueden ver un recorrido virtual por Google Earth gracias a la nueva integración de Street View, por la calle Libertad en la Colonia Americana de Guadalajara, Jalisco. Pónganle play !!!