Monterrey como una mentira no superada.

Eramos tan perfectos

(…)

que apostábamos

y jugábamos

a parecer como el resto

Fangoria


Las demoliciones de las zonas antes “protegidas” del comercio informal regiomontano: Reforma y ahora Colego Civil, no desnudan una ciudad que se hubo quedado en 1983, es decir, no contrastan con lo que afuera de tales sombreados, arterias taponeadas por la piratería, la prostitución y lo que se imaginen, podría haber “evolucionado”; lo que expresan es que los alrededores no cambiaron tampoco con el paso de las décadas; no se modificó el espectro visual y la psicogeografía del entorno como podría pensarse de un centro de la ciudad. Antes bien las demoliciones revelan obviamente unas fachadas no tan desgastadas por el “bronceado” agresivo y definitivamente no como en Tepito cuando los desalojos de inicios de la década, no conectan esas arterias con submundos bifurcados hacia las cloacas urbanas.

En Monterrey la pauperización del Centro de la Ciudad se ha operdo tranquilamente desde 1983, cuando se decidió crear dichos recovecos y en ese sentido sale mucho más mal librado el exterior, y es que precisamente no es sólo el crecimiento poblacional  que provocara un hacinamiento en ese sector luego de 28 años “en lo oscurito” de la “zona liberada”, es más bien lo contrario, es ahí donde más se nota la des-zonificación paulatina del primer cuadro, un ejercicio que ha tardado tanto pero que ha sido efectivo: Monterrey ya no existe más.

No hay Monterrey no porque no haya centro, sino que ya no hay centro porque éste no representa ya impacto ni comercial, ni simbólico, ni de tránsito, quizás político pero en un muy bajo grado; el “downtown” Monterrey no genera riqueza, es una carga económica para la ciudad (habría que dirimir bien esto), expresa el abandono que los habitantes de esta región han ido intensificando a sus espacios públicos y al ejercicio de ciudadanía dentro de ellos. Monterrey es ahora lo que Taniel Morales ha dicho del D.F. La República del Oxxo, nuestra ciudad es su capital.

Ni atraso, ni modernización, lo que revela el centro de la ciudad a la que ahora le recuperan Colegio Civil y Reforma, es que quedó aprisionada en 1983, solidificada a fuerza de una inercia urbanística que ha llevado a Monterrey a reconcentrarse en el norponiente, o ese otro Monterrey desperdigado hacia “El Cuadrado de las Bermudas” que supone el cruce entre San Nicolás, Apodaca, Juárez y Guadalupe” y que no es la famosa ciudad dormitorio de la década de los 80, sino efectivamente el traspaso de una incidencia socioespacial hacia los confines de una ciudad-opacidad, de efectivos no-lugares-públicos, del arrinconamiento pues de una población mosaico, que sigue siendo amalgamada en el concepto idólatra de lo “regio”.

La república del Oxxo ha arrinconado a sus ciudadanos en esos nuevos recovecos al aire libre pero opacos a las afueras del primer cuadro, ha recluído a sus consumidores y sobre todo a los microempresarios en la fantasía rentista del local comercial, ha empujado sus deseos al placer como supermercado, organiza la des-zonificación a la que ampara en la promesa de una ciudad 2.0 que no tiene mas que empleados domésticos para representar ciudadanía (Valle Oriente) y el obstáculo de la Loma Larga, que luego de Colego Civil y Reforma es el espacio a recuperar ahora, ese “hipergueto” surgido  primero por la consecución de lo que antes fuera el síbolo de  los posesionarios de los años 70 y que ha termiando “fundido” con las incursiones de “limpieza” de los escuadrones militares y policiacos de civil en Independencia, La Campana, Sierra Ventana y zonas aledañas.

Curiosamente el mismo fin ha tenido el “pulmón” urbano de la Carretera Nacional; en el mismo momento en que el máximo valor simbólico de la capacidad adquisitiva del Monterrey “pos-pusmoderno” se concentra en las Quintas de los 80 y se desplaza hacia la nueva élite transurbana de Las Misiones del 2011; en ese mismo momento, digo, los municipios del sur transforman el “caciquismo ranger” de los mismos 80, a los ranchos-casa de seguridad de los grupos del narcotráfico en pugna, es decir, tanto en el ámbito urbano como rural, el fenómeno iniciado también en  aquella década, el de los negocios de seguridad privada, los tables dance, los usos de suelo tergiversados por corruptelas, etc., implosionan en este 2011 en la vida devenida Casino Winland y similares; la vida de cientos de miles de personas que diariamente se atrincheran durante las madrugadas en esos espacios, convirtiendo su ludopatía en el recurso económico con el que salen librados con amparos y extorsión dichos “consorcios”, mientras el toque de queda tácito que vive hoy la ciudad, manda a dormir incluso a la República Oxxo y Seven Eleven, quienes junto con las gasolinerías cerradas de madrugada, expresan claramente el No-Man’s Land al que estamos sujetos.

El modelo de “limpieza social” que han iniciado en Colegio Civil y Reforma (la faramalla de las retroexcavadoras es un signo no una necesidad) , La Caracól, La Campana, La Risca (se comenta en las calles que incluso los comandos disparan al aire para incitar el éxodo por miedo de los habitantes), es sólo el comienzo de un sucesivo aniquilamiento de ciertas viejas imágenes y ciertos obstáculos “humanos” por cierto, que les molestan a los que tienen la sartén por el mango en esta ciudad (siempre han visto Monterrey como suyo y evitado la diversificación del imaginario y su conciencia de sí); pero ello no significa que estén buscando un cambio, sino una confirmación de sus viejas reglas.

La suma de limpieza social, arrinconamiento geográfico, “guetización” ciudadana hacia arriba y hacia abajo, economía rentista, consumo vertical, lógica del narcoterror-terror policiaco da como resultado un eufemismo: Monterrey.  Pero como lo he comentado en algunas reuniones, Monterrey ya no existe, está fragmentado en el ejercicio discrecional de sus instituciones públicas y privadas, es una imagen borrosa en la maraña mental de negociantes con simple vocación de abarroteros, que lucran aún con su supuesto prestigio “fundacional”. Monterrey ya no es Monterrey porque ahora existe en muchos niveles difíciles de correlacionar, contrastar y por cierto definir en primer lugar.  ¿ Está en San Bernabé y en lo que queda de la Niño Artillero, está en Monte Kristal y en Las Pedreras; está en las bodegas en renta de Apodaca o tras los rieles en Santa Catarina; está en las callejuelas de la Moderna; está en Olinalá y en San Ángel sector tal o cual? ¿Lo representan los “hombres de negocios”  en helicópteros que aterrizan en parajes fortificados en la Sierra Madre o en las camionetas blindadas que asoman las armas largas en la Nuevo Repueblo?

Pero para terminar vuelvo a 1983 y hago de nuevo la misma pregunta pero de otra forma: ¿Estaba Monterrey de aquellos años en la Macroplaza y en el Benavides de Morelos, y en el Dellano de Padre Mier? ¿Qué tipo de ciudadanos emprendedores eran aquellos que modelaban el comercio urbano en la Pulga Mitras y  el Peny Riel ¿Qué Monterrey urbano era aquel de La Coyotera pero también el de La República y Revolución Proletaria y La Zapata? ¿O estaba en “la del Boiler” y en “Contry La Silla”? ¿Estaba la entraña del Monterrey obrero en Vitro y en Hylsa? ¿Monterrey se decidía en las oficinas de Alfa? ¿Era el ITESM la cara del Monterrey eternamente jóven y bello, eternamente inocente? ¿No nos parecen estas últimas preguntas precisamente ridículas porque el sujeto en ellas parece un personaje de mentiras ya superadas?

La miseria de la razón

"La verdad saldría airosa si por una vez la dejaran defenderse a sí misma" John Locke

“La verdad saldría airosa

si por una vez la dejaran

defenderse a sí misma”

John Locke

***

Uso el título sin referencia directa al libro de Coutinho (que yo confundí antes con Lucaks por aquello del Asalto a la Razón, quede corregido) , sino sólo porque me permite calificar la actualidad del papel de un grupo específico de intelectuales en Monterrey. El fin de semana pasado en un bar de la localidad, un ex poeta y ex funcionario cultural, me retó a golpes por algunos desaguisados que surgieron luego de unas críticas que le vertí personalmente sobre el papel de la generación de “creadores” e “intelectuales” locales a la que pertenece.

El reto a golpes, que no acepté, me ha llevado luego de varios días de análisis a tratar de situar sobre todo un no-argumento que me espetó en el conato de bronca: “Ahora no me salgas con que eres muy civilizado”.

Hay una sensación general, que creo que se percibe fácilmente en el medio cultural local desde hace cuando menos una década, de que no hay papel que cumplir; se tiene por dado que sólo queda lugar para una pragmática del acato: si no hay ejes que deriven en una ampliación del contorno de acción político-cultural, entonces nos sumergimos en un cinismo pseudo-realista que acompaña nuestros vicios como actores culturales.

Estos vicios como actores culturales pasan por la inacción en el frente más o menos normalizado de la crítica y la grilla, pasan por la defensa de la chamba, evidentemente, y en el caso de quienes han obtenido mejores ingresos en cierto momento de sus vidas después de haber tenido puestos o haber estado al frente de ciertas instituciones, pasa por momentos  en que se trueca en una psicología de la  indigencia, primero porque no es fácil mantener la capacidad adquisitiva que cuando los tiempos políticos lo permitieron y los privilegios parecían eternizarse, y el tiempo de la beligerancia artística pues se fue con más pena que gloria.

Pero para la derrota indvidual  no hay peor realismo que el de la vergüenza, es decir mejor realismo para la sensación de vacío que le acompañará desde entonces; así de contradictorio es: El horizonte que se ha querido reducir a la ganancia de prestigio por la veneración como modelo de acceso y ascenso del intelectual, se torna triste evidencia de un reduccionismo auto infligido al evidenciar el fracaso creacional y la falta de verdadera legitimidad como modelo de la inteligencia (¿no es parte del narcisimo artístico serle necesario a los demás?) y por ende de menosprecio de sí  frente a un otro horizonte, más amplio, el campo de batalla  que lo ha reducido y obligado a exprimentar la ignominia.

Es extraño que aún y cuando fueron sostenidos por la comodidad de una genealogía que los aceptaba precisamente porque en ellos se constataba (precisamente por artificial); hijos-nietos incuestionantes y por ende incuestionables, se soñaron. Pero desaprovecharon en su afán acomodaticio el chispazo de futuro que con los puestos y con el ingreso no los colocó finalmente en la posición de real significancia: un grupo no muy amplio de esta intelectualidad regiomontana surgida a finales de los 70 e inicios de los 80, se enredó en su privilegio pero no se benfició realmente de ello, quedando atrapada en un cuento revelado glosolalia, la de un poder en pequeñito accesado desde lo subalterno, un anacronismo simultáneo y lo peor, algún dinerito que crece poquito si es que crece, o decrece un muchito si es que de verdad existe.

Por eso algunos quieren extender la miseria de su razón apelando a una barbarie originaria que es de donde surge su deseo instatisfecho de evidenciar la genealogía cultural que nació muerta en sus afanes, fantasma local sin embargo de muchos tan deseado; por eso les reclaman en lo oscurito y bajito a sus congéneres que se equivocaron al elegir la inteligencia y el acto creativo en lugar de la cuenta bancaria elevada cada tanto como se agacha la cabeza ante las órdenes inescrupulosas de sus contratantes, que prefirieron como modelo. Ese es su prestigio, esa es la vergüenza que aflora aún más implacable en la horas etílicas, al cabo que ya mañana y luego de algunas horas de cruda, aparecerá de nuevo el realismo tranquilizante del subalterno que todos llevamos, con orgullo sí señor, muy dentro.

Elogio de la banalidad (breve apunte)

Ayer ví esta foto en el wall de mi amiga Pat Nuñez y reí mucho pero en la noche activó una reflexión sobre la cultura en nuestros días, además que incitó una crítica, por demás hecha por mí y mis amigos a cierto sector de los “creativos regiomontanos”, el primer punto era cómo en el seno de la banalidad de la música pop se desprende la reactivación de una crítica socio-cultural hecha por las masas y en qué sentido estar en el márgen “por fuera” del discurso de esa banalidad pop ha alejado a la “inteligentzia”, no sólo de la posibilidad de una verdadera activación post crítica, sino presas de un “costumbrismo conceptual” o “trampa voluntarista-procesual” su creación artística ya no puede alcanzar la constante redinamización de esa banalidad cultural que el mercado si ha aprovechado y que lo ha hecho reforzarse de tal manera que las “clases creativas” que no saben la diferencia entre John Lydon y Kurt Cobain o entre Kool DJ Herc y Diplo, tienden a reforzar y peor justificar políticamente el quietismo y la imposición del discurso cultural institucional y su cartografía inmóvil.

Desarrollaré estas ideas en un ensayo que estoy escribiendo sobre Reconfiguración Urbana como Circuit Bending Cultural. Unas líneas de reflexión serían:

*La idea de una “urbanidad” por reconfigurar constantemente al modo del “circuit bendin g”

*circuitaje-recircuitaje-contextual.

*conexión-reconexión-permanente.

*el hogar en un tiempo y espacio postfuncional, postcostumbrista y postdecorativo.

En donde se abren las posibilidades de:

Un urbanismo desplegado a la vez hacia el interior y hacia el exterior en oposición al modelo de la transformación-imposición de reglas inmobiliarias.

El hogar post-funcional y post decorativo sería la expresión de un ámbito nodal en redes destinadas a la reconfiguración permanente del espacio público y la conversión del espacio íntimo en un all-in-one interactivo.


Pero por lo pronto, el anuncio con la imágen de Lionel Richie me sirve para ejemplificar precisamente cómo en el seno de una especie de “pensamiento post crítico de la generalidad” se gesta, aunque en el nivel primario del humor, esa reconexión con el problema de la “valoración” que no valor cultural , una valoración practicada por y en la generalidad y la eficacia-ineficacia del cuestionamiento óptimo-no óptimo de la distribución del sentido de los objetos culturales, en el cual se enfatiza la pérdida de relevancia de la acción política del arte y al mismo tiempo se cuestiona la creación artística como circuito sistema cerrado de imposición de relaciones histórico-contextuales que es posible dejar de lado en relación con una especie de “vitalismo no heróico” en oposición al voluntarismo-accionista de la “intervención” estética sobre la realidad.


Después de todo la colusión entre los objetos nómadas de la tecnología de redes, el hogar móvil y la producción-reproducción-confusión entre historia colectiva, vidas individuales-afectos consumo y consumos estetizados-sentimentalizados orienta cada vez más la activación-desactivación de esas cartografías-flujo y como lo relata Suely Rolnik en el artículo que postee en Facebook de E-flux:


…in order to resurrect the will to live and the pleasure of thinking, it is always possible to bring desire back after it breaks down. And, what is more, that this gift appears where one least expects it—in a simple pop song.

El mercado como una película de horror sobreactuada


Pero el mercado se reposiciona constantemente a partir de la sobre estetización del todo contextual, como el ejemplo de la revista Vice; el vínculo entre el branding de firmas de productos y bienes culturales dirigidos a la juventud, coincide claramente con la comprensión de la emotividad urbana y los flujos energéticos de representación-emisión-innovación callejera, devenidos una vez más  en objetos  “pre-post-artísticos-y-no-re-de-contextuales” (entiéndase lo ridículo del calificativo) , eso sí vistos post críticamente, (ni apocalípticos ni integrados, simplemente acontecimientos)  acompañados precisamente por la sensación general y consuetudinaria  de un empobrecimiento general de la “cultura masiva” vista como una posibilidad siempre cambiante y siempre abierta y aceptada sobre todo por los mismos actores sociales que ven esto ya no como una “producción cultural” evolutiva-constructiva y relacional, sino como un elemento dado, caricatura de lo generativo-regenerativo espontáneo en donde las dinámicas son adjudicadas a la misma saturación de posibles objetos y efectos producidos por el sólo mercado, es decir, que sólo pueden tener significado si son acompañados a la misma velocidad con que se suceden, por el mercado que es quien posibilita esas velocidades, por cierto aceleramiento que impide la puesta en juego diferencial de los ritmos con que aparecen o se suceden las diversas realidades, un flujo aparente en donde la hiper sacudida hace aparecer las cosas en movimiento cuando en realidad están fijas en un punto.

Porque esa es la única forma en donde se decidirá qué nueva ocurrencia callejera puede o no puede ser producto cultural juvenil, pero aún más, qué emotividades-antiobjetificadas cumplen el papel de sectores falsamente desterritorializados y desposeídos que vivifican el eterno repositorio de la renovación cultural aún no expresa y explotada mercadotécnicamente. Vice nos parece el elemento contractual por el cuál las fuerzas del mercado son revolucionarias precisamente en su desposeímiento, es un chantaje con el pastiche de la perdida del valor cultual a todo nivel, porque ahí ni la moda, ni la mercantilización del arte, ni el privilegio de las sociedades de alto consumo son ya válidas, Vice nos presenta un mundo en el cual el tatuaje, las bicicletas, la glosolalia y el periodismo de guerra conviven como una perfecta coartada patrocinada por marcas de ropa y cerveza que utilizan el callejón sin salida de la violencia barrial y las orgías de indiferencia sexual practicadas por adolescentes flacuchos como una forma de recordarnos que la revolución aún late en las fotos de Facebook que aparecen cada fin de semana, de tal forma que todos las deseemos “producir” como realidades en flujo, al modo en que se crea hoy un vídeo de YouTube.

La supuesta anti-producción y anti-objetificación del nuevo consumo es en todo caso un tipo muy peculiar de post-producción en el sentido que le da Bourriaud, nos devuelve con una carcajada macabra un revoltijo actualizado y monstruoso, sobresaturado y sobreestetizado, de desterritorialidades que fueron verdaderos logros contra la cultura masiva de las últimas décadas; por el mismo desfiladero se va el periodismo independiente, el fanzine contracultural musical, el comic bizarro, los comportamientos anti-estéticos pero sensitivos de las calles como el de los patinetos, o el de las mil y un bifurcaciones de las tribus urbanas, etc. De tal forma que la misma democratización del gusto y las codificaciones re-codificaciones constantes de los mensajes populares masivos en la batalla cotidiana de los contextos, son descodificados y recodificados en un amasijo frenético de desvaloración, desapego, ridiculización y parodia exagerada, ¿con el fin de hacernos desistir de la posibilidad emancipatoria concreta que contienen por el simple hecho de hartarnos de ello por habitualidad?

Des-zonificación, trampa inmobiliaria y violencia en Monterrey (apunte breve)

En Monterrey la exclusión y el separatismo se comenzaron a apuntalar desde que a fines de los años 70 e inicios de los 80, los capitales y los gobiernos decidieron no invertir en infraestructura de transporte público y de interconexión entre pueblos y capital y entre ciudades de la región. Esto potenció la consolidación de las mafias del transporte, el amasijo de fortunas de dudosa procedencia a partir de las agencias y concesionarias de automóviles, el reduccionismo a la apuesta inmobiliaria que “des-zonificó” los bienes y servicios para concentrarlos en los Centros Comerciales (la combinación perfecta entre explosión incontrolada del parque vehicular, burbuja crediticia y modelos de consumo-ocio) y que arrinconó el consumo cotidiano a las tiendas de conveniencia y mini-marts que impusieron como “modelo” nacional el concepto de “pequeña empresa” abarrotera.

La orgía que no matrimonio perfecta entre empresarios agazapados en sus bunkers-zonas exclusivas, sindicalismo charro y blanco, mandos intermedios católico-ultra conservadores, nuevos ricos lavadores de dinero, instituciones educativas clientelares, guardias blancas y grupos de choque que coordinan las organizaciones popular-ciudadanas ¿cómo jodido se pensaba que no iba a terminar en lo que vivímos hoy en día?

Y regreso al punto, una sociedad mínimamente comunicada por redes de transporte público, que hubiesen potenciado el realce y constante generación de zonas comerciales con campos de influencia barriales y promovido la pequeña empresa variada, cafés, restaurantes, revisterías, oferta de oficios varios, etc. puntos de encuentro colindantes con plazas y zonas históricas, reflejo de la diversidad de modos de vida y de orígenes sociales, era la condición mínima para una ciudad que a inicios del siglo XX concentra cerca de 5 millones de habitantes…por eso el ejemplo de la Colonia Independencia, dice mucho, porque no hay zona de la ciudad que aún mantenga ese punto de contacto con una vida barrial más o menos gestada en sí misma, de tal manera que la criminalización, la simbólica de espacio de negación y de peligro que se le adjudica, están en la base de una continuidad de las políticas de desalojo y de desterritorialización de tal experiencia vital ciudadana en aras de un proyecto inmobliario que en secreto está pactando el auge de la violencia como un pretexto para una especie de “tabula rasa” urbanístico-político-social” que se pretende como lo demuestra entre líneas lo que Lorenzo Zambrano le dijo la semana pasada a El País

Lorenzo Zambrano y sus prioridades

No da para mucho la entrevista de El País a Lorenzo Zambrano y sus verdades de perogrullo, el problema es la insistencia, primero lo policiaco, luego la tarea social y por último la responsabilidad empresarial, y tarea social es denunciar, es asumir el papel de vigilante, y el empresarial sólo el de fiscalizar la eficiencia del Estado y el compromiso de la sociedad,   piensa que con coordinar las labores como si representara por sí mismo el bien y los demás el mal ya está resuelto, que con hablar con sus amigos y regañarlos por cobardes, erige sensatez.  Insectos en la cocina no, que se queden en el patio.

Se equivoca Lorenzo Zambrano en su entrevista a El País, no necesitamos que la sociedad regiomontana haga labores policiacas de vigilancia y denuncia, sino que se reestablezca el tejido social, que convenza a los empresarios no sólo que no se vayan sino que inviertan en la ciudad, que reconfiguren lo que han abandonado. Que comience la “transparencia” que exige revelando los promenores de la transa que CEMEX hiciera con la UANL respecto a los Tigres; que destrabe la operatividad por “designio” del Consejo del ITESM y se hagan una autocrítica seria sobre ese papel “integrista” y “excluyente” que han jugado por décadas…en fin, que resarzan a la sociedad algo de lo mucho con lo que se han beneficiado explotando esas “zonas cero” y el deterioro ecológico que han infligido a serranías y cerros como lo previno Joseph Kouldelka el fotógrafo que les pidió acceso a esas zonas y fue ninguneado.

Que conviertan el Museo de Arte Contemporáneo no sólo en una “mansión” cultural para allegados sino en un espacio “transmoderno” de discusión sobre cultura y sociedad y que inviertan en programas de extensión y reintegración, mínimo del contexto donde se asienta: El Barrio Antiguo.  Así como los premios de periodismo y de arquitectura que patrocinan, que establezcan unos fondos para la innovación cultural y que insten a jóvenes empresarios a concursar por  esos capitales presentando propuestas que promuevan la inversión en revitalización y rescate de espacios sociales a través del nuevo modelo de empresa cultural que buenos resultados a dado en España, Colombia y Chile…

En fin, que deje a un lado ese chauvinismo anquilosado, esa lógica pueblerina del Monterrey como “suyo” , para los “nuestros”, como la “gran casa” a administrar, en donde “ellos” hagan y deshagan en su cocina mientras los demás nos las arreglamos en el porche y en el patio; que  dejen de temerle a la multiplicidad, a la diversificación de los contornos religiosos, políticos y culturales, en fin, que dejen de tenerle tanto miedo a la democratización, a la equidad social, la cual quieren evitar surgir, darse, precisamente apuntalando su noción “light” y no tan “light” de Estado Policiaco, el gran chantaje que los empresarios regiomontanos nos han recetado desde siempre, ese mismo que quiere hacernos creer que ellos son la conciencia libre de culpa respecto a un Estado en cuyo “genóma” está lo corrupto, parafraseando esa idea que ha surgido ahora sobre el carácter genético de lo antidemocrático que se ha querido endilgar a lo árabe.

La fantasía de una culpa extensiva (todos parejos o todos chipotudos) como explicación de cómo se asentó el Narco en Nuevo León es peor que la ilusión de “limpieza” de conciencia (no actuamos a tiempo). El remedo de positivismo (una Universidad del Policia), potencia a la sociedad cuando menos al absurdo (la Universidad del Payaso, exigían al gobernador unos hace semanas). Zambrano como casi toda la plana mayor de empresarios locales, desembarazaron a las clases medias de su papel de contención ideológica y los dejaron a la deriva, ahora apelan a su modelo de vinculación social pero es demasiado tarde, la realidad se ha despedazado, la tarea se ha cumplido pero ha dejado grandes huecos, el vacío social empezó a ser llenado por la práctica de quien había visto predicar con el ejemplo: la mediocridad como moneda de uso y acceso, la saña como ejercicio constante a cualquier nivel de poder, el desapego y desinterés por perspectivas diferenciadas, la descalificación institucional de las perspectivas abiertas, el paternalismo policiaco y la amenaza de destierro como parte de la dieta para combatir la disidencia…(enlisten y sumen).


En Guadalajara…es.

Después de 11 días en Guadalajara me queda claro que en términos de reconfiguración cultural, esta ciudad está viviendo un renacer y se consolida como una gran opción para vivir. Puede que la zona de Chapultepec no represente realmente todo lo que es Guadalajara pero ese punto es un núcelo de lo que muchos tapatíos piensan y hacen de su ciudad.

En primer lugar los jóvenes, quienes recorren este área en bicicletas y activan con su consumo toda la zona, desde las cafeterías, los bares, los restaurantes; todos los días de la semana, de lunes a domingo, uno puede ver los espacios públicos y privados de este núcleo, llenos de gente, conversando, bebiendo, comiendo de as diferentes opciones que ofrece la zona.

Todo este paseo desde la Avenida México hasta Niños Héroes ofrece varias opciones para gustos varios, pero en esa diversidad no reside solamente el atractivo, sino en la manera en que día y noche, este punto es activado por la gente, y cómo tratan de vivificar la ciudad con prácticas que combinan el paseo con el consumo.

Hay de todo para comer, Tortas Europeas y Tacos de Sesos, Pozole y Gaspaccio; no hay tiendas demasiado lujosas aunque el Starbucks y la Converse estén obviamente agregados al paisaje. Por las calles aledañas al camellón se ven casas de los años 50 y 60 tapatíos, algunas joyas de la arquitectura urbana de Guadalajara. Los sábados por la noche el camellón se convierte en un tianguis y los domingos el área se reserva para el paseo familiar en bicicleta.

Los tapatíos asisten a este núcelo intentando rehacer su ciudad, en los años 90 Guadalajara estaba muerta, no ofrecía opciones, pero ahora aquí se reúnen los artistas, músicos, diseñadores, arquitectos, pero también los oficinistas y las amas de casa; mercados aledaños conectan el barrio chic con el barrio más popular y las calles desembocan hacia el centro de la ciudad, que también vive entre cafés, bares y fondas, la única manera de rescatar las ciudades del olvido, de la violencia, de la desconfianza, es rehaciéndolas en lo cotidiano.

Monterrey se está perdiendo no sólo por las armas y el miedo, sino por el desdén y el desprecio que políticos, empresarios y personas comunes practicamos diariamente respecto a nuestra ciudad. A nadie le ha importado que zonas como la Maria Luisa, el Obispado, la Purísima, la Vista Hermosa, Mitras, etc. que representarían algo así como la zona Chapultepec en Guadalajara y la Roma-Condesa-del Valle en el Distrito Federal, sean zonas abatidas, desmovilizadas, llenas de Notarías Públicas y Universidades Patito, calles solas, el pasado moderno mediato de la ciudad, sus años 50, 60, 70, descontinuados.

Tan sólo la Calle Padre Mier podría ser desde los Condominios Constitución hasta la Escuela Superior de Música, un paseo por el Monterrey de los últimos 30 años, en donde cohabitan la arquitectura norestense con el art decó, donde podrían los cafés montarse en terrazas abiertas, donde pasar las noches de verano bebiendo cerveza de barril y comiendo variedades regionales y cocina de diseño por igual. Donde las clases medias se vieran a los ojos y se reconocieran en sus conexiones con las clases populares y que rectificáramos hacia  una integración regional que  regeneraría la confianza, confianza en vernos como regiomontanos, crecidos al lado de coahuilenses, tamaulipecos, san luisinos…es decir, la gente que ha hecho esta ciudad y que ahora se está yendo a la mierda con ella.

Que nadie le eche la culpa al Narco, esta ciudad está en la debacle porque hemos operado sobre ella un abuso constante, no sólo ecológico, la debacle está al nivel de lo cotidiano,  y de eso tienen mucho la culpa nuestros supuestos grandes capitalistas de fama mundial, pero por dios, ¿dónde esta ese G-10? Tradicionalmente las élites hacen de su ciudad un mundo real, pero aquí hoy a nadie le importa hacer negocios con elementos de acción comunitaria, y los últimos 20 años han llevado a Monterrey a un retroceso social del que somos responsables muchos, no sólo los matones. ¿Dónde están los dizque mejores bisnes man del país? ¿dónde está el Monterrey de los previsores y de los ingenieros sociales? Aquí no hay ya empresas porque las empreas han decidido ser pequeñitas, administrar su capital enmedio de un basurero social;  aquí no hay ciudad porque los inversonistas se conforman con su tiendita y por eso nuestra cultura es abarrotera, tenemos veinte años comiendo donde cagamos.

Por ejemplo, ¿no es nuestra verdadera aportación a la cultura empresarial nacional  la cadena OXXO? , pronto será también un banco, es decir, como ¡¡¡¡Tienda de Raya!!!, triste figura para una clase empresarial que se vendía ante todo México como la más próspera,  la más pragmática, que estaba más allá del bien y del mal, que representaba la claridad de posturas frente al nacionalismo obtuso y a la mexicanidad ramplona. Pero a diez años de iniciado el siglo XXI, nos revelamos como una ciudad guiñapo, un pueblo acartonado con ínfulas de capital; recluídos en nuestros guettos, sean la Risca o Chipinque por igual, queriendo que el desastre cese sólo porque en algún momento debe de parar.

Monterrey es una ciudad que va muy por detrás de su tiempo, anclada al nivel de sus calles, y eso se comprueba luego de recorrer otras como las de Oaxaca o las de Guadalajara, en donde jóvenes empresarios están participando de su ciudad al nivel cotidiano, no esperando que la ciudad les de porque sí, sino integrando su interés al interés un tanto cuanto más contextual.  Por ejemplo la gente de la editorial Almadía en Oaxaca que coordina la Feria del Libro de esa ciudad y que tiene un proyecto literario de alto nivel, ¿En Monterrey qué editorial existe? ¿qué empresario en Monterrey puede vislumbrar que ello representaría una revitalización única en un momento espantoso? O en Guadalajara, los norteños de Estándar que llegaron de Ensenada a activar un lugar de música exprimental, cocina vegetariana a la mexicana y residencias artísticas, con precios ridículamente baratos y un sentido de la aproximación contextual único. Porque estos días de Feria del Libro en la Perla Tapatía no se viven sólo por la oferta de la cultura oficial, sino que eso se traduce en acción cultural day-by-day en otros frentes, más reales incluso.

Por cierto…y aquí termino porque me voy a Tijuana ¿Alguien vió ya en YouTube o la tele el espectáculo de Marionetas Gigantes en el centro de Guadalajara?  ¿No representa nuestro monote Luca, tan querido por nuestros administradores culturales, la mejor metáfora de nuestra triste condición? Abajo pueden ver un recorrido virtual por Google Earth gracias a la nueva integración de Street View, por la calle Libertad en la Colonia Americana de Guadalajara, Jalisco. Pónganle play !!!

El vídeo-shred o la anticreatividad productiva

Santana Shred

El vídeo que ves arriba muestra un tema en un concierto de Santana que con su audio original podría fácilmente llevarnos a un estado de rechazo y un acuse de ofensa, debido que Don Carlos ha sido en la historia del rock, uno de esos músicos que vende más exceso de pose espiritual que música; ¿a qué suena este vídeo con su audio oiginal? probablemente a una tibia danza latin jazz rock, más aguada y previsible que todo el exceso de inspiración que los músicos exageran en el escenario.

Por eso el “Shred” de este vídeo que integra un sonido más oscuro y arriesgado podría ser la corrección artística de Santana, el modo en que un tergiversador del vídeo coloca a Don Carlos en el punto álgido creacional: en lugar de una carrera falseada, el falseamiento de una creación.

El “Shred” originalmente es un término que se convirtió en etiqueta musical a partir del virtuosismo de los guitarristas de heavy metal y hard rock, y que llega a su extremo en las carreras de gente como Steve Vai o Yngwee Malmsteen; podría ser algo así como florituras a gran velocidad con actitud desencajada, destinadas a la euforia colectiva admirativa. El shred tiene que ser una exageración no sólo instrumental sino en la actitud del músico mismo, un supuesto encuentro cuasi místico entre la inhumanidad de la tarea musical y el desquebrajo del dios músico entregado a la falacia ornamental.

Zepellin Shred

Pero el Shred se ha trasladado reciéntemente a una práctica que posibilita YouTube, en donde tergiversadores, sobreponen otro audio musical a la imágen, algunas veces igual de complicado que las florituras originales, pero en otras ridiculizando la falacia ornamental al grado de hacer coincidir las imágenes con estructuras anti-musicales o ejercicios sónicos libres, con el fin de exacerbar del vídeo mismo la puerilidad que sobra a la actitud del músico casi en éxtasis, un éxtasis que se dilata y nos traga en su factura chocante, tal como nos la debería de provocar el objeto sonoro original, que curiosamente aquí es suplantado pero a la vez devuelto en sí mismo, revelándonos de nuevo la falacia como efectividad y por ende como ese índice de verdad que nos basta para legitimarlo estéticamente. En otras palabras, si nos tragamos el original por qué no dejarnos tragar por la tergversación.

Los situacionistas entendieron el “détournement” o tergiversación como una forma de hacer hablar el objeto estético original más allá de su discurso delirante como mercancía, es decir, siendo las imágenes relativas a relaciones sociales tergiversadas de base como mercancías y la mercancía justamente un hablar desde el extremo de ese delirio, el “détournement” sería un tanto cuanto revertir aunque fuera mínimamente ese discurso de tal forma que no sólo se desnudara “la verdad como un momento de lo falso” sino que lo falso adquiriera una legitimidad estética y política que minara la falacia original para extraer de lo falso, no lo verdadero y revolucionario, sino lo estrictamente inalienable, esa porción de engaño constante, que por obra y gracia de un micro-hegelianismo, nos dejara exhaustos de falsedad y por ende imposibilitados para identificarnos: un espíritu cansado de referentes y al mismo tiempo una tarea inacabable de construcción de deseos y situaciones, igual de falsas.

En ese momento los situacionistas se convirtieron en carniceros de sí mismos, la payasada teórica y el “design” se elevaron por encima de la jugada original situacionista y pavimentaron el camino para que en lugar de que la ingeniería simbólica de masa siguiera por el camino abotagado, modelando el “marketing” en la herencia de la escritura automática surrealista, encontrara la más fresca porción de singularidad optativa en el “brainstorming” del in-situ, y el happening contextual que bien ayudaron los situacionistas para cumplir a contrario, su vigilia tergiversadora en oposición a la inventiva onírica: el insomne cut-n-paste.

Van Halen Shred

John Oswald es el artista que expresa mejor este cumplimiento a contrario del ideal situacionista, sus Plunderphonics no son tergiversaciones propiamente dichas, sino reconfiguraciones en fraseos anti discursivos que se desprenden del contenido a alterar y se hacen propiamente más técnicos o digamos más instrumentales en sí. El ideal situacionista tenía ya esto en mente, el mismo hecho de la construcción de situaciones debia estar basado en el uso del aparataje dispuesto en el capitalismo post industrial, no necesariamente el arte maquinal, sino en todo caso el elemento por el cual una acción es desencadenada por la comprensión de su base productiva. Yo creo que en el afán de la lectura presurosa de un idílico arte eternamente revolucionario en el ideario situacionista, se ha perdido de vista que en todo caso se estaban gestando ahí las nociones por donde circularía una creación opuesta a la tergiversación y más dedicada a las posibilidades técnicas de la reconfiguración.

Pero como tenemos en Oswald, no se trata de una técnica también sagrada o sacrificial, algo a idolatrar o a ritualizar, sino en todo caso, una forma de emisión de un arte del circuitaje, esto es, un arte que va y viene del contexto a la acción creativa que reintroduce en el contexto y de nuevo a la acción creativa y así de ida y vuelta constante. El plunderphonic por una parte convierte la grabación original en una imagen monstruosa, caricaturesca, le saca partido a su fealdad, a su ridiculez, lo toma como un hecho anómalo, no falso, sino terriblemente tonto; el cut and paste que opera lo hace en todo caso para que resulte un Frankenstein sónico, algo que muestre las costuras, algo que quede incluso inerme, cuya fortaleza se derive en debilidad una vez que continúa apareciendo como hecho de fragmentos de sinsentido.

John Oswald, Michael Jackson Plunderpnohic

John Oswald, The Pretender Plunderphonic

La idea de creación que se sumerge en un contexto y un contexto que deriva en acción creativa es justamente lo que planteo como activación de un circuitaje o circuito de transferencias creacionales-operativas-en flujo-reconfigurativas. John Oswald utiliza los elementos de la cultura musical pop, no desde su interpretación, sino haciéndolas aparecer como parte de la apreciación masiva, de tal forma que Oswald ni siquiera intenta retar tal apreciación, sino que como guiñoles, los hace reaparecer luego de integrarlos a partir de otro aparataje, en su máquina de corta y pega de cintas, en otro escenario, en un circuito sin embargo no escondido, no esotérico. Es decir, si George Michael aparece en la tele y en discos y en revistas, y se ve en los kioscos, en las tiendas de discos, en la música del super, Oswald reconfigura ese mismo contexto desde su máquina de cintas, asegurándose de que quede claro que hay circuitaje, que hay idas y venidas, que hay configuraciones, las masivas y las suyas.

Ahora bien, siendo la máquina de cintas un aparato accesible dentro del mismo mercado para la emisión hogareña de la música, Oswald amplía el elemento contextual de sus Plunderphonics, es decir, experimenta en carne propia lo que está contenido en las posibilidades abiertas de la reconfiguración de los circuitajes en manos de la misma cultura masiva. Charles Mudede ya ha analizado esto a propósito del tornamesa, Paul D. Miller lo ha hecho en relación al sampleo digital, independientemente del medio específico, del aparato específico, análogo o digital, lo que hoy en día llamamos cultura del remix o mashup cultural, parte de una cultura que se conforma entre las idas y venidas entre el contexto y la acción cultural, creando, recreando, inventando, generando circuitaje, circuitos mediados por el aparataje, y por una relación indiferenciada, apolítica pero no acrítica con los contendidos de la cultura masiva.

Como dice Mix Master Mike, no queremos ser sólo escuchas:

Mix Master Mike Scratch

Invisible Sktrach Piklz Scratch

Paul D. Miller aka Dj Spooky

La práctica del Shred, tal como los Plunderphonics de Oswald, enfatizan una proximidad desnuda al aparataje y a la técnica del montaje, si bien en Oswald hay una “artisticidad” reducida aunque formal, en aras del carácter propiamente estético del Plunderphonic, en donde hay autor finalmente, siempre hay necesidad de recordar ahí que la fragmentación y la unión de los fragmentos corresponden a una relación contextual, en las que ni los fragmentos sonoros ni su unión tienen preponderancia, sino la evidencia de su reconstrucción, de su desgajo, del aparato que lo posibilita y de las relaciones entre esos gajos y los ámbitos de donde se desprenden.

En el shred esto es aún más radical porque es más anónimo, es quizás una práctica post remix, porque aquí no hay fragmentos que unir, sino una creación “anti-creativa”, deberíamos decir simple producción trans-objetual, en donde el vídeo elegido, es un único fragmento a desfigurar o reconfigurar y el sonido que se le agrega es un trabajo productivo que no reclama para sí sino el desmentido del objetivo; extraña inversión, no en el sentido de revertir sino de invertir, casi como quien coloca más capital en un hecho perdido, en un objetivo desviado, por eso el Shred no tergiversa, sino que remarca la positividad de su objeto no-creativo y sin embargo artístico; prefiere crear que destruir, pero en el mismo viaje revela la ineficacia de la creación, poniéndose al mismo nivel que el espectáculo del rock, pero convaleciendo de enfermedad cultural en el reducto de un posteo de YouTube.

Maria Carey Touch My Body Versión

Hay quienes siguen utilizando el YouTube con la idea de crear montajes sobre la base de la diversidad y de la integración multireferencial,; otros hemos trabajado también con la vieja práctica de la recontextualización, creando piezas sonoras como neo-ambientaciones sobre contenidos previstos, pero las más retadoras prácticas con el YouTube provienen justamente de ámbitos no artísticos, después de todo muchos de nosotros seguimos partiendo de una postura autoral, pero nos está retando justamente esa radicalización anti-creativa que está encontrando resultados siempre cambiantes.

Por ejemplo la pieza de Oiver Laric ( http://www.oliverlaric.com/touchmybody.htm ) quien redujo un vídeo de Mariah Carey a ciertos momentos de la cantante sobre una pantalla de verde “chroma key composite” e invitó en general a crear versiones del mismo para YouTube, de tal forma que los aficionados al videoarte se pusieran a crear mixes de tal vídeo aprovechando el elemento técnico que posibilita el montaje sobre la transparencia.

Aquí por supuesto que no está abierta a todos la posibilidad de intervención del vídeo, hace falta el conocimiento de tal técnica y por supuesto un software de edición de vídeo profesional, aún así la cuestión de la intervención del vídeo de Touch My Body no reside en una cualidad creativa que debiera surgir a partir de esa base desnuda , sino en una cualidad de modificación técnica que ofrece cualquier “chance” para generar decenas de vídeos que son posteados en el YouTube como respuestas a la invitación de Laric.

Mariah Carey Touch My Body Otra Versión Mariah Carey Touch My Body Otra Versión Más

Otra serie de trabajos que mantienen el carácter autoral y que no están abiertos a la intervención, pero que se han convertido en una práctica común entre hacedores de vídeos en el YouTube es el llamado “Datamoshing”. Aquí la clave es una cuestión técnica, lograr que dos vídeos se “derritan” uno en otro, que exploten uno en otro a la manera de pinturas eléctricas; esto se logra también alterando un elemento sustancial en la edición digital de vídeo, sustraer el “key frame”, de tal forma que los “inbetweens”, cuadros que generan las transiciones, se sobrepongan como fusiones sucias con el “Datamoshing”.

La práctica del Datamoshing se basa en  un juego de reglas para los aficionados al vídeo que exploran con sus sistemas de edición digital las fallas y el azar; lejos de ser solamente una “práctica artística” se ha tornado justamente en eso, en una posibilidad técnica de jugar con los errores “infligidos” a los materiales visuales que se elijan; el datamoshing por otro lado se considera como parte de las prácticas del llamado Glitch Art, que en resumidas cuentas le saca provecho “artístico” a las fallas del aparataje, pero estos aparatos o los sistemas de producción audiovisual y sus errores, encontrados o infligidos, no son la condición base de una acción creativa, la acción creativa no anida en ellos, es más bien una especie de jugada cotidiana, un atención puesta en un instante específico entre muchos, el que convoca otra objetualidad de tal manera que al convertirse en hecho artístico no se revela como objetividad estética desprendida y destinada, sino como simple límite crítico del hecho mismo, casi pura operatividad.

Datamoshing 1 Datamoshing 2

Estos ejemplos podrían aclarar mejor nuestra noción de anti-creatividad productiva, algo que se aleja de la idea de la creación cultural como “base” y sobre todo del producto cultural, entendido como su  “objetivo” , para aproximarnos a una comprensión de las estéticas contemporáneas en términos de “realización” y “actualización”, dos términos que voy a utilizar desde el sentido que tienen  en inglés, realizar como hacer real y actualizar como hacer efectivo, pero también realizar como producir sin fines y actualizar como reconfigurar sin estatutos, esto será por cierto más adelante en otro texto.

Time Trap: La muerte de Illy Bleeding

 

En  memoria de René Peñaloza

…en tu casa todos sueñan despiertos

Por toda la ciudad te los vas a encontrar

Y si te quieres morir nadie te lo va impedir…

 El Diablo en el Cuerpo; SIZE.

La muerte de Jaime Keller tiene un significado especial no sólo porque fuera uno de los grandes músicos del rock mexicano, sino porque representa la punta del iceberg de una escena que fue despojada de su papel en la historia no sólo musical sino cultural de este país.

 Aunque él no lo supiera, porque hay que decirlo directo, Jaime Keller se había adjudicado reciéntemente un papel que quizás no le correspondía, lo cierto es que Illy Bleeding es una resultante de una etapa del rock mexicano que por una parte quedó sepultada por la cultura rock oficial que se impuso luego del  Terremoto de 1985.

 Pero por otra parte lo que mantuvo bajo tierra a esta escena, ha sido sobre  todo la permanente impostura, la ignorancia y la imposición de un sector de promotores y empresarios que se erigieron por encima de aquella, en el periodo inmediato posterior al 85, y que entre esa fecha y los inicios de los 90 se encargaron de “construir”, sobre un territorio llano que había quedado descampado por la operación de desmemoria y de exclusión,  su propia jugada a través de la dinámica mercadológica del Rock en Tu Idioma.

 Parece que todo lo que queda de memoria desde la prohibición after-Avándaro hasta los 25 años de Timbiriche, es una historia equilibrada a la fuerza, en donde no caben ni cabrán ya los demás. La grave condición de enfermedad cultural que padecemos, es más bien el olor del cadaver descompuesto de esa industria caníbal, que se devora a sí misma al tiempo que a los suyos y que por obvias razones se come primero siempre a los ajenos, a los que no comulgan con su predictibilidad y que no se repliegan en sus designios.

 Lo curioso es que esa misma dinámica, por la misma ignorancia y culeréz como principio, fracasó también al paso de las décadas, dejando una grosera simulación de rock nacional como fórmula para arribistas, trepadores y gangsterillos que se fueron sobreimponiendo por encima de sus propias criaturas,  sin piedad alguna, aplastando según se les antoje ese mundo de juguete y marionetas que va de Caifanes a Zoé, de Mondragón a Mijangos y Camilo Lara y como diría Lora…los que faaaltaaaan; aunque él opere de la misma manera como cuando vende en Estados Unidos las reediciones del Three Souls In My Mind bajo el nombre de El Tri, al cabo nadie se acuerda ya de nada y si se acuerda peor para ese nadie.

 La muerte de Jaime Keller no nos remonta solamente a los 80, SIZE fue un grupo que reunió muchos contenidos y que sintetizó diversas referencias no solamente musicales anteriores a ellos; SIZE fue un artefacto cultural en el que venían a parar  y a concentrarse varias de las iniciativas previas que se habían generado en una escena del rock nacional,  que por principio se había deshecho de cierto atavismo nacionalista o exageradamente contextual y que apostaba por ser global antes de la llegada del concepto masticado de lo global.

SIZE fue un proyecto que recibió toda clase de desprecios y de vapuleadas del rock “normalizado” mexicano, que veía en ellos solamente a unos pequeñoburgueses o a unos “cosmopolitas de petatiux”. Ese rock normalizado dió paso al rock “autoinmune”, una especie de basura artística protegida detrás de pseudo profesionales de la industria  que operaron como guaruras mentales, que impusieron un cerco y trabajaron la mentira sobre la base de reglas del juego no escritas, que convirtieron en deber ser, y que a la postre convirtieron en su propio atolladero, ante el que finalmente sucumbieron.

 Lo que hizo a SIZE una banda única, y que le valió el olvido, fue la decisión directa y sin ataduras de su trabajo enmedio de una escena acartonada, acomplejada, revivalista, timorata; aunque de cierta manera citaban la moda y se valían de lo que sólo estaba en boca de pocos atentos, la columna vertebral que suponía el talento musical de Carlos Robledo y la inteligencia de un no-músico con todo el cerebro para saber cómo posicionarse desde  la independencia cultural y sacarle cierto provecho, como lo hizo el siempre atento Walter Schmidt, los convirtieron en un hueso duro de roer; aunado a esto la radicalidad de vidas en exceso permanente y el atractivo de ser los clásicos rockers  autodestructivos, les dió cierto estatus en una escena que apenas balbuceaba algo similar y que a fin de cuentas se valió de ellos para justificar su ascenso posterior.

 Walter Schmidt impulsaba un discurso sobre una escena musical mexicana previendo la manera en que se haría después pero desde la exclusión, Schmidt en cambio tomó una decisión editorial a través de las páginas de Sonido y Conecte que creó el acta de fundación de SIZE y se avaló integrando un mundo sónico relativo impulsando un contexto real: Syntoma, Dangerous Rhythm, The Casuals, Volti, y otras bandas provieron una simbólica desde un puzzle que se conectaba con su actualidad, aparecían reportajes de estas bandas, como jugando  en la misma liga que la música experimental de su tiempo, desde el experimentalismo de Hector Zazou, Robert Wyatt, National Health y el Art Ensemble of Chicago, hasta la nueva ola inglesa, Ultravox, Gary Numan, pero sobre todo Bauhaus y Tuxedomoon, que se convirtieron en un fenómeno popular en México años después.

 Por cierto la escena que vió nacer luego a Caifanes y Santa Sabina, se sostenía por el interés de esos públicos en el goth de Bauhaus y en el intelectual post everything de los seguidores de Tuxedomoon, y todo eso por los artículos de Sonido de unos años atrás; fenómeno fundacional curioso porque acabó con un tiempo en que lo más cool era hablar de Il Balleto di Bronzo y similares.  Hip 70 la tienda que concentraba la venta de discos se convertía en la pinza que cerraba esta “mitología” de la modernidad musical pop, dando foro a esa escena nacional que despuntaba aparte de todo lo previo a ellos, y a la predictibilidad que ha acompañado al rock nacional forever and ever.

 Y aquí entra la precuela de nuestra historia: Hubo un tiempo en el rock mexicano post-Avándaro que trajo a la escena una camada de músicos que quisieron cambiar las cosas y las jugadas y hasta cierto punto lo lograron, porque a pesar de no existir en este país una industria discográfica y una industria promotorial que les diera verdadero acceso general a los medios y a la publicidad masiva, crearon proyectos y productos discográficos que se posicionaron entre los públicos interesados y que dieron lugar a varios fenómenos sociculturales y urbanos en el D.F. de los años 80 como el mismísimo Tianguis del Chopo.

 En otro lugar estaría analizar esto del Chopo, pero lo cierto es que este Tianguis basó mucho su eficacia y su importancia político-cultural por ser un foro para el rock mexicano independiente de ese periodo; El rock progresivo nacional vió ahí una oportunidad de fluir, de superar la carencia en la distribución de sus productos, de cohabitar con la historia de la música mundial, ahí se vendían y se cotizaban los discos de Iconoclasta, Flüght, Vía Lactea, Hi Fi Orchestra, Nazca, Decibel, La Banda Elástica, Oxomoaxoma, Arturo Meza, etc. Pero el Chopo y todos sus avatares políticos posteriores tuvieron también un trauma simbólico después del 85 cuando había muerto Rockdrigo, que fue un personaje que surgido de ahí, fue también otra más de las historias truncadas, en este caso la de un músico al que  pocos valoraron cuando estuvo entre ellos.

 Lo que nos da a entender esto es que estamos ante una escena nacional que produjo discos, que generó carreras musicales, que impactó el mundo social y cultural en cierto ámbito, pian pianito, creando personajes anónimos para la cultura rock mexicana pero que ahí están, que existieron y existen, como Arturo Romo, Víctor Mendéz, Jesús González, Carlos Alvarado, Guillermo González, Zózimo Hernández, Xavier Baviera, Dr. Fanatik, Capitán Pijama, Carlo Nicolau, Tin Larín, Armando Velasco y más, quienes extrañamente no son considerados como parte de la genealogía musical nacional, no suenan entre los nombres de Javier Batiz o Guillermo Briseño, Lora o López, Cecilia Toussaint o Saúl Hernández, no están al lado de Roco y de Pacho y de De Lozane y de Rita.  Pero a estas alturas, sale sobrando.

 Existieron, existen, produjeron y producen, algunos de ellos varios discos, cosa que no se ha analizado a fondo, ¿qué representa este campo cultural tan productivo a fin de cuentas? ¿qué representa la pérdida de referencia, el hecho por ejemplo que no haya masters de muchas de estas grabaciones porque fueron hechas en tiempos e infraestructuras prestados? ¿quién va a reconocer la calidad compositiva e instrumental de gente como Alejandro Sánchez de Nazca si aún al paso del tiempo la misma industria musical que impera en este país sigue viendo con desdén a Jorge Reyes a pesar de todo lo que se arriesgó a hacer musicalmente hablando?

 Es extraño pero en aquellos tiempos a SIZE los que los integraron a su jugada invitándolos a abrir varios conciertos fueron ¡¡¡¡los Sombrero Verde !!!; pero a Walter Schmidt y a Carlos Robledo jamás se les va a olvidar el día en que llegaron los gorilas de Venus Rey y les impidieron tocar abriéndole a The Police en el Hotel de México, porque no estaban adscritos al Sindicato Nacional de Músicos, aquella noche, lo intuían, comenzaba su difuminación respecto a la cultura rock “oficializada”, a la más pura forma “soviética” de la foto alterada que te borra de la memoria programada.

 Tengo la sensación de que Venus Rey encarna ahora en esa gente que controla la jugada del Vive Latino y en esa gente que eleva a estrella nacional a una fotógrafa de conciertos patrocinada por Indio. Tengo la sensación de que ese grupúsculo que encabezan Sarquiz y Emanuel Tacubo y la infame Lin Feinchtein, una especie de Elba Esther Gordillo del rock latinoamericano, se ha esmerado poco en hacer desaparecer las huellas de la tortura,  porque en el fondo lo operaron todo a la pendeja, creyeron que hacían tabula rasa e impulsaron músicos mediocres que a la postre fracasaron más evidentemente que la generación borrada a la que me refiero, de metieron no uno sino varios autogoles al paso de los años.

 No hay que olvidar que inmediatamente que construyeron la generación espontánea, y luego de sacar de ahí a Café Tacuba, Santa Sabina, Maldita y similares, luego de 1988 considerado como el año cero del rock nacional y por cierto el año cero de México luego de la llegada de Salinas de Gortari a la presidencia, los mismos lugares que habían visto surgir la escena que alimentó el Rock En Tu Idioma, fueron desapareciendo.

 El Bar 9, el Tutti Frutti, LUCC y Rockotitlán, dieron paso en los 90 al Hard Rock Café, Bulldog, Colmillo y similares en donde ya se hacía otra cosa más reiterativa y que aceleró  la “provincialización” que padece  el D.F. desde entonces y de la que no se recupera en ese campo y en varios otros; ¿no es el “Corredor Condesa-Roma” una especie de wasteland-neo-pueblerina, un post-coyoacán suprematista habitado por trepadores y prostitutos culturales amateur que ya con sentarse en el Xel-Ha o en el Covadonga y hablar de su tienda de camisetas, su siguiente asistencia de dirección en algún film o su próximo viaje a Londres, cubren la ruta?

 En estos momentos en que escribo, Rita Guerrero está siendo apoyada por una comunidad de músicos y gustosos de su música, porque no tiene dinero para pagar su tratamiento contra el cáncer, ¿donde están los logros que les iba a traer a los artistas el Rock en Tu Idioma?   ¿En qué quedaron los  de la Maldita Vecindad después de aceptar cabizbajos cuando BMG no quiso editar el disco que les grabó Bill Lawsell? ¿Por qué El Gran Silencio no sabía que ese flaquito de lentes que estaba fascinado con su música, en el estudio donde grababan con Andrés Levín su segundo disco, era Arto Lindsay? ¿No terminaron desfalcados por el oficinista Camilo Lara los Plastilina Mosh, Los Titán, Los Miki Guadamur, cuando les robó imagen, estilo y forma para autoimponer su subproducto IMS?

 Un ejemplo aún más cruel pero significativo lo representa el coma de Ceratti, que lo ha puesto fuera de juego y hasta le impedirá seguir con esa indignificación que venía apuntalando año con año desde que se acabó Soda; porque Ceratti cargó en sus hombros ser el pilar desmemoriado de la tabula raza del rock latinoamericano, que sólo lo podía hacer jugar en el gueto, muy productivo económicamente, eso sí,  que fue este continente para la cargada caníbal.

 Pero hay que reconocer que Soda Stereo siempre jugó en la segunda respecto al rock español, y aquí nos los vendieron como la piedra de toque de lo “moderno”; a Caifanes les modelaron el primer disco por ahí y les desarticularon la cierta ingeniosidad de Las Insólitas Imágenes de Aurora que eran un poco menos obvias y ciertamente muy deudoras de SIZE, asi luego al rock de los 90 en general lo hicieron descender de la genealogía “sodesca” y rendirle pleitesía al sacerdote Ceratti.

 La mercadología segundona que nos escamoteó a Sumo, si no hubiera sido por algunos puestos del Chopo y Rock 101, nos impuso a Ceratti así como luego a Los Fabulosos Cadillacas, mientras cerraba la puerta con mil candados a pesar de que se los facilitaba la muerte de Luca Prodhan, porque nos querían hacer pensar que Divididos Por La Felicidad era demasiado para nuestro subdesarrollo musical y sólo para las masas “entendidas” argentinas, un plusvalor intelectual que no sostienen desde hace décadas. Es decir, hasta nos protegieron de algo que supuestamente no ibámos a entender; el obvio  chantaje para imponer su pequeñez.

 ¿Alguien se acuerda de la lección que dejaron clara los Radio Futura después de aquella primera y única gira promocional de 1987, cuando con dos sendos recitales gratuitos en D.F. y Monterrey nos mostraron humildemente que no teníamos nada, ni tenemos, con que siquiera emular ese nivel artístico y de compromiso como el de los Auserón?  ¡¡¡¡ No me vayan a salir con que Ceratti sí !!! Radio Futura jamás volvió y a Alaska la cargaban en hombros en los bares gay de tercera categoría, mientras Carlos Berlanga bebía hasta caerse en el 9 sin que nadie supiera siquiera que las canciones que la otra impersonaba, las había escrito ese alcoholico demacrado que tenía la cara contra la mesa.

Pero volviendo al asunto, a Illy lo he criticado en otros lugares reciéntemente, un periodista latino de Nueva York y otro de Radio Global de Tijuana me han entrevistado sobre su muerte y en esas entrevistas he dicho entre otras cosas que a mí me parecía que Illy estaba operando una especie de traición, que su decisión de autocoverearse y su actitud poco autocrítica de cantar El Diablo en El Cuerpo y otras canciones de SIZE con un grupo diferente, lo hacían parecer un tipo ruin pero sobre todo débil frente a los mismos inescrupulosos de siempre, les hacía guiños indignos a los  herederos de esa misma vía que lo silenció en los 80.

 Illy dice en una entrevista reciente que todo fue porque cantaba en inglés, y lo decía con una ingenuidad pasmosa. No, Illy, no era porque cantabas en inglés, eso fue sólo parte nimia del meollo; todo tenía que ver con que  desmentías desde aquel momento  una jugada a la que no te iban a montar,  porque por principio mostrabas las carencias intelectuales de los otros que en el fondo eran tus seguidores y eso, qué extraño, algo importaba aún en este país y en el medio artístico, es decir, les envidiaban y mucho el bagaje que SIZE concentraba, lo que revelaba su pop inteligente era que los demás estaban destinados a venir a remolque, por eso jamás los subieron ni como teloneros a un escenario masivo o en una gira  y ni siquiera hicieron lo que Cobain, ponerse una camiseta de las bandas que originaron su sonido, porque Saúl y Alfonso sólo se colgaban la de Maldita o Santa Sabina, alternando el papel de vedettes y servidoras por igual.

 Es muy elusivo  ese vídeo que circula en YouTube donde los Jaguares hablan de la escena de los 80 y André balbucea que “eran todos muy unidos porque se prestaban los instrumentos con los Mistus”, ahí donde Saúl casi le quita el micrófono y queriendo aparecer muy superado, para recordar que SIZE “era la neta, eran los que hicieron todo lo que posibilitó el futuro” o sea, a él. 

 Más patético  es  Sabo Romo, esa especie de “empleado” que no músico del rock nacional, cuando opina en el trailer de la futura película Nadie Puede Vivir Con un Monstruo, el documental que se prepara de SIZE, que “…le echaban ganas aunque no supieran tocar”.  Pero de la misma manera ahí Ricardo Nicolayevski se atreve un poco más al sugerir, que algo oscuro había mantenido hasta ahora esa escena en el anonimato.

 Si  Saúl se tardó 25 años en decirlo, también no hay que olvidar que los públicos se han tardado 25 años en aplaudir, de tal forma que todos aquellos que traen de modita a SIZE, también son parte de la cargada caníbal, sólo que no les ha tocado ya carnita ni hueso, ¿por qué entonces querer esnifarse el polvo que queda si acaso de SIZE?

 La verdad, Illy se murió en un momento en que  quería revivir en sí y para sí, un producto de hace 25 años, con lo que estaba asegurando hundirlo aún más, porque vivir del pasado va en detrimento de la fuerza presente pero sobre todo, una forma de traicionar aquello que se hizo…por suerte no todo está destinado a permanecer o reactualizarse, también hay que saber perder…y morir.

 La muerte de Illy Bleeding no abre la Caja de Pandora, destapa sin querer la cloaca del llamado Rock Mexicano; en los próximos meses veremos quizás una rapiña poco común respecto a SIZE, no se nos haga extraño que por ahí ya alguien esté listo para adjudicarse las reediciones e incluso que vaya detrás del regiomontano Mario Mendoza por los materiales preciados que suponen los cortes de su documental sobre la banda.

 Mendoza, en este momento está agazapado, debilitado porque sin Illy no tiene ya guía para saber qué hacer con ese material; se hundió en su propia herida al dejar en manos de la ambición de Jaime Keller lo que debía ser un retrato autónomo, que trazara los pros y los contras, que hablara de la importancia de la banda pero también de la ruta de un proyecto que quedó a medias por la misa decisión de sus actores, en suma, un documental o reportaje u lo que sea, que no quisiera dignificar a la fuerza una historia que se había consumado entre el sabotaje y el autosabotaje.

 A SIZE y a Illy Bleeding hay que dejarlos morir en paz, invocar sus fantasmas puede estarle haciendo aún el trabajo sucio a los viejos asesinos, además de caer de manera previsible en la trampa del tiempo.

 Antiguo Autómata Mexicano

Monterrey, N.L. 30 de octubre del 2010

Détournement Regio Guarachero 2010

Détournement Regio Guarachero 2010 from angel sanchez borges on Vimeo.

Hice este falso documental sobre el Tribal Guarachero en donde Oscar Burgos, Dulce Sarahí, Julio Castrillón y Loki de las Muñequitas reflexionan sobre la juventud regiomontana y la cultura urbana de nuestros días.

Kinky Business vs. Zabaleta

Jamás pensé en defender a Susana Zabaleta, algunos comentarios racistas sobre las empleadas domésticas y una especie de ridiculéz exagerada que la caracteriza me han alejado de tener una opinión objetiva de su trabajo.  Pero tengo que decir que ahora que la banda Kinky se ha lanzado como perra madre contra la cantante y actríz por un supuesto mal uso del mismo nombre en un espectáculo de La Zabaleta, cabe hacer un poco de conciencia y poner un tanto en su lugar el carácter y la identidad de estos dos “artistas mexicanos”.

Los de Kinky piensan que son los únicos a los que se les ha ocurrido tal nombre, dentro del mundo de la música, Susana dice que es un término de los años veinte y con eso quiere dejar claro el antecedente, yo quiero mencionar otros dos, el término Kinky es usual en las páginas porno en internet, la frase “kinky stuff” es una forma de caracterizar un comportamiento en cualquier conversación en inglés y en 1992 los Happy Mondays, que son superiormente famosos a Zabaleta y a Kinky, lanzaron el single Kinky Afro, de su increíble disco Pills, Thrills and Bellyaches, tema por cierto que tenía la gran frase inicial de: “Hijo, tengo 30 años, y sólo salgo con tu madre porque es una sucia”…Eso es ser kinky, de tal forma que el calificativo a la banda regiomontana por cualquiera de sus dimensiones no se le aplica, Kinky, en realidad no tiene nada de kinky.

Estos ya no tan chavitos y sus asesores jurídicos pretenden hacer creer que Susana se está colgando de su fama, argumento que ya habían sacado en sus inicios cuando un promotor latino pretendía hacer una gira con Plastilina Mosh y ellos por los Estados Unidos (que hubiese sido muy jugosa economicamente para ambos) y los Kinky dijeron por aquí y por allá que los Mosh querían aprovecharse de que en ese momento ellos eran más prometedores y que se iban a colgar de su nueva fama para reanimar la perdida por los Plastilinos…cuando yo conocí aquella historia que podrá no ser verdadera, pensé que era la mejor manera de meterse un autogol, porque la fama, la calidad, la superioridad se demuestran precisamente ahí; la cosa era más bien al revés, creo que Kinky tuvo siempre miedo de no llegar a ser lo que Plastlina hubo alcanzado, sea lo que fuere…

Del mismo modo creo que ahora los Kinky se están aprovechando del affair Zavaleta para verse determinantes y entonces cobrar relevancia y publicidad con un caso pequeñísimo como ellos mismos: una banda-engendro, un grupo por demás aburrido, repetitivo y sobreactuado, que tiene que payolear cada tanto para poder reactivar su imagen en el Gente de El Norte, que si bien se maneja desde L.A. y vende temas a series de televisión, es en realidad una banda dedicada a llenar el hueco de mala música latinoamericana en los sectores más ignorantes y basados en la nostalgia post-México que los paisanos en los USA detentan como bandera de reconfortamiento por la lejanía de sus orígenes, ese sector que se enoja con los que vivímos de este lado,  como cuando  un promotor mexicano les dijo que en México no queríamos ser post-México sino que eramos Post-Everything.

Así, Post-Everything es la propia Zabaleta que por igual es una cantante de pop, que actriz, que mezcla la música con el performance desde hace años, muchos años antes que surgiera Kinky, que es una de las pocas conexiones que en este país hay en este momento entre el mundo de la música comercial y los sectores culturales cualquier cosa que eso signifique, porque la Zabaleta se mueve más o menos bien entre esos dos rumbos, como su esposo Gruener y su socio artístico Gabriel González Melendez, y eso se conoce desde los días en que Susana estaba (y sigue estando) en el elenco del cabaret El Hábito, ese espacio que alguna vez creó Salvador Novo y que pasó por las manos de Jesus Rodríguez y Lilian Felipe y que ahora alberga un pequeño “mol cultural” en Coyoacán, todo un referente pues.

Susana Zabaleta seguramente le saca más partido al término kinky cuando habla duro y fuerte acerca de la libertad sexual, del matrimonio abierto, cuando expresa su fuerza erótica en el escenario, cuando crea espectáculos en los que se va y viene entre la literatura, la cachondéz, el canto, el humor, todas esas cosas que el grupo llamado Kinky simplemente no alcanza, un grupito de rock pop impostando lo norteño, moviéndose en el escenario como si fueran a deshacerse en la interpretación, por debajo de unas pobres secuencias sub-programadas, delimitado a su cuadrito de negociantes amaestrados, viendo la música como un subterfugio sólo para sacar su dinerito, confundiendo una carrera musical con un papel de mercachifles chiflando tonaditas para teens en etapa masturbatoria, cosa totalmente no-kinky.

Si bien antes he pensado en Zabaleta como una racista y oligofrénica, en ese sentido la monclovense se adjudica sin reservas mejor el calificativo kinky, por eso se mofa aunque concilia, dice que la Mattel le debería cobrar a Edgar Valdéz el uso del nombre Barbie, mientras asegura que su representante legal ha intentado hablar con la gente de Kinky, que más bien deberian llamarse Square, pero que estos se niegan y además utilizan tácticas intimidatorias enviando observadores a los shows de la Susana para hacerle sentir el rigor, mientras ésta seguramente con esos encantos y esa lengua por demás antojable les deja claro cada noche en El Vicio, que no pertenecen a la misma realidad; ella moviéndose libremente en el mundo de la creación artística y conectando con el negocio de la música popular, ellos queriendo ser populares pero condenados por su propia falta de talento a ser unos cuentachiles.